La calle Santiago Ramón y Cajal, conocida por todos los cartageneros como calle 18, es, posiblemente, la más larga del casco urbano de Cartagena. Con sus casi tres kilómetros, mide aproximadamente 2,7 kilómetros.
Más o menos en la mitad de la calle encontramos la cafetería Horus, justamente en el local que ocupó en su tercera etapa el restaurante El Callejón, ubicado con anterioridad en la plaza Doctor Vicente García Marcos, conocida por todos como la Lonja. Mucho antes, El Callejón estuvo en la calle de La Palma, donde ahora encontramos a Universal, un buen restaurante que hay que visitar.
Pero volvamos a la cafetería Horus, justo en mitad de la calle 18. Hacía tiempo que queríamos probar el lugar y aquel día pudimos, al fin, comer aquí.
Para empezar, probamos las minihamburguesas. Carne jugosa y de buen sabor. Sencillas, sin florituras ni exceso de salsas que enmascaren el sabor de la propia carne, ingrediente principal de cualquier hamburguesa o, al menos, así debería ser.
Pedimos media de bravas. La cantidad de las raciones es considerable. Patata tierna, pero con textura exterior crujiente, buen sabor y aderezada con una buena salsa de sutil picante. Son las patatas bravas que suelen hacer por esta zona de España. Aunque pueda parecer que la salsa de las típicas patatas bravas madrileñas lleva tomate, lo cierto es que no lo lleva y el color se lo da el pimentón, por supuesto picante en gran medida.
Seguimos con una suculenta tosta de salmón ahumado con queso fresco, virutas de cebolla frita y tomate. Todo ello sobre un tierno y crujiente pan. Combinación perfecta para una tosta de salmón.
El siguiente plato podría ser perfectamente considerado como el plato estrella de Horus: los calamares con tomate. Hacía mucho tiempo que no probábamos unos calamares con tomate tan buenos, posiblemente desde que cerró el bar Los Camioneros, en la calle Ronda.
El tomate invitaba a mojar pan sin parar. El plato, en su conjunto, es una maravillosa obra de arte culinario. Un plato de toda la vida llevado a la perfección más absoluta. A veces, la sencillez es suficiente para disfrutar de los platos de siempre.
Terminamos la experiencia con unos buenos postres caseros y nos fuimos con la sensación de haber descubierto un gran lugar para, no solo comer, sino también tapear y disfrutar de un buen aperitivo.
Recordad, cafetería Horus, más o menos a mitad de la calle 18.














