Restaurante LA TASCA DEL TÍO ANDRÉS

Restaurante LA TASCA DEL TÍO ANDRÉS

11 de diciembre de 2022 0 Por Francisco J. García
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Si hay un sitio clásico, de los que sabemos que no nos va a defraudar en Cartagena, es La Tasca del Tío Andrés en el Paseo Alfonso XIII.

Ir un sábado, cerca de las tres de la tarde, en época prenavideña y sin reservar… es una apuesta arriesgada, pero tuvimos suerte y cogimos una mesa en el interior, en menos de cinco minutos. Hasta tres camareros, nos preguntaron si nos estaban atendiendo en esos cinco minutos, esos detalles te adelantan la profesionalidad y buen trabajo del servicio.

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Ya en nuestra mesa, nos encontramos con un buen trozo de sobrasada muy sabrosa y algo picante, con el servicio de pan rústico. Nuestra intención era probar varias tapas, y mientras decidimos dentro de la amplia carta (carnes, pescados, entrantes fríos, calientes, mariscos, alcachofas …), pedimos dos cañas El Águila Sin filtrar de Barril, de excelente sabor y frescura.

Inicialmente pedimos un rollito de salmón relleno de marisco. Destaca su presentación, coronada con un tomate Cherry y dos puntos de mayonesa. El salmón muy fresco, y el relleno de marisco (palitos de cangrejo y una mayonesa muy ligera) estaba muy bueno.

Seguimos con otro producto de la mar, esta vez caliente, Lomo de bacalao y cebolla confitada. Destaca la frescura y suave textura del bacalao y su generoso tamaño, con cebolla confitada… aunque yo lo llamaría un pisto de cebolla confitada y además acompañado con patatas chips, este acompañante no está acorde con la calidad del bacalao, hubiera preferido unas patatas más elaboradas, panaderas, por ejemplo.

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Para el tercer entrante optamos por un calamar a la plancha de potera en su tinta, sencillamente delicioso, se deshacía en la boca. Muy ligeramente aliñado, para no alterar el sabor del calamar, acompañado de dos rodajas de boniato con ese dulzor tan característico, un producto que hace muchísimo tiempo que no había probado, y que me trasladó a mi niñez cuando mi abuela los elaboraba al horno. Un plato redondo.

Y para terminar con algo dulce, nos pedimos una tarta de queso al horno con confitura de fresa. Respecto a la presentación solo hay que fijarse en la foto para entender como tratan la repostería en este restaurante. En cuanto al sabor, equilibrado, sabe a queso, pero no a ese sabor intenso como si fuera una degustación de quesos y una textura muy suave y compacta, nada de líquido, cosa que por cierto me desagrada en una tarta de queso.

En cuanto al café, como buen cafetero que soy, solo y sin azúcar. Gran sabor y cremosidad, creo que es un café Barroco de Cafés Salzillo. Además, en la mesa se pidió un café americano, que como no lo considero café…no va a ser mencionado.

Para finalizar os mostramos la cuenta, precios bastante equilibrados en cuanto a calidad/precio, quizás destaca el precio del calamar de potera a la plancha, pero es un producto que, tras probarlo, merece la pena el costo.

Gran restaurante de comida tradicional, donde disfrutamos de cada plato y de cada sabor… con un gran servicio.

Francisco J. García.

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