Cartagena ha vuelto a demostrar que la cultura, cuando se comparte, se multiplica. Esta mañana, el auditorio de Auditorio El Batel se transformó en algo más que un espacio escénico: fue una plaza abierta donde cerca de 1.400 estudiantes se dieron cita para conversar, sentir y cuestionar la literatura junto a los finalistas del Premio Hache 2026. Allí estaban Beatriz Giménez de Ory con Las Cien Tormentas, Pedro Mañas con Un lobo dentro y May López con Lamusa, poniendo voz y cuerpo a unas historias que ya forman parte del imaginario lector de miles de jóvenes.
La escena, lejos de la rigidez habitual, se llenó de vida gracias a la propuesta escénica de Estela Santos y Guillermo Carrasco, quienes lograron convertir el encuentro en una experiencia participativa, cercana y casi cotidiana. Juegos, dinámicas y propuestas interactivas sirvieron para romper la barrera entre autores y lectores, generando un diálogo natural en el que la literatura dejó de ser un objeto para convertirse en experiencia compartida.
El ambiente no terminó en las butacas. Tras el encuentro, los pasillos y espacios anexos de El Batel acogieron una feria juvenil y del libro donde las firmas, los talleres y las experiencias inmersivas prolongaron la jornada, confirmando que el interés por la lectura sigue latiendo con fuerza cuando se conecta con las inquietudes reales de los jóvenes.
Más allá de los libros, la cita también ha servido como escaparate para los servicios municipales dirigidos a la juventud, desde Informajoven hasta programas como T-La o Corresponsales Juveniles, todos ellos presentes en un Espacio Joven que ofrecía asesoramiento directo. La organización, además, volvió a apoyarse en el compromiso de los voluntarios de Implica2 y del Cuerpo Europeo de Solidaridad, piezas clave en el engranaje de una jornada que, sin ellos, sería difícil de sostener.
La dimensión del proyecto ha vuelto a cruzar fronteras. La retransmisión en directo permitió que estudiantes de Colombia y Chile se sumaran a la experiencia, reforzando ese puente cultural que el programa Orillas Mandarache ha sabido tender con naturalidad, superando incluso las barreras horarias.
Hoy, 9 de abril, la programación continúa con nuevos encuentros de los autores Hache en distintos puntos de la ciudad, desde Escuelas Graduadas hasta el Museo ARQVA, mientras que la mirada ya está puesta en mañana, cuando los finalistas del Premio Mandarache tomarán el relevo en El Batel bajo el mismo formato participativo.
El calendario avanza con ritmo firme: el 10 de abril se abrirá el periodo de votaciones, que se extenderá hasta el día 17, con más de 8.000 jóvenes organizados en cerca de 1.400 comités de lectura, una cifra que vuelve a situar a estos premios como el mayor jurado literario del mundo. Y será el 8 de mayo cuando los autores ganadores regresen a Cartagena para recoger sus galardones en una gala multitudinaria dirigida por la compañía Las Monstruas.
Desde 2004, el Proyecto Mandarache ha tejido una red cultural que trasciende generaciones y fronteras. Lo que hoy se ha vivido en Cartagena no es solo un encuentro literario, sino la confirmación de que la lectura, cuando se vive en comunidad, sigue teniendo la capacidad de transformar, emocionar y reunir.











