Cartagena ha vuelto a mirar de frente a una parte esencial de su identidad colectiva en el Día Internacional del Pueblo Gitano. Lo ha hecho desde el corazón institucional de la ciudad, el Palacio Consistorial, donde el simbolismo ha acompañado a cada gesto en un acto que ha querido ir más allá de lo protocolario para convertirse en una declaración de intenciones.
La alcaldesa, Noelia Arroyo, ha presidido la conmemoración poniendo el acento en un objetivo claro: que la comunidad gitana sienta el Ayuntamiento como propio. No se trata solo de presencia institucional, sino de construir vínculos reales. “Queremos que cada vez se sientan más parte de su ayuntamiento y de su ciudad”, ha afirmado, defendiendo una política basada en la colaboración directa y el reconocimiento de la identidad gitana como un valor que suma.
En esa línea, Arroyo ha subrayado la necesidad de fortalecer la intervención comunitaria y los programas de apoyo impulsados desde las áreas de Igualdad y Política Social. El mensaje ha sido claro: la integración no puede entenderse sin participación activa. El Palacio Consistorial, ha insistido, “es la casa de todos los cartageneros”.
Uno de los anuncios más celebrados ha sido la intención municipal de recuperar la Semana Cultural Gitana en 2026, una cita que no se organiza oficialmente desde 2013. Lejos de plantearse como un evento institucional al uso, el Gobierno local ha adelantado que su diseño se hará de la mano del propio colectivo, con el objetivo de convertirla en un escaparate auténtico de su talento, tradiciones y riqueza cultural.
El acto ha tenido también una fuerte carga emocional desde la voz del propio pueblo gitano. Dori, como representante en Cartagena, ha expresado una satisfacción que iba más allá de lo simbólico: “Es un orgullo y una satisfacción grandísima”, ha señalado, destacando el respaldo institucional como un paso significativo tras años sin una visibilidad semejante. La presencia de cuatro banderas gitanas ondeando al mismo tiempo ha sido, según ha explicado, un hecho inédito en décadas.
Ese momento central, el izado de las banderas, ha reunido a figuras representativas del tejido social gitano de la ciudad, como el Tío Ramón, José Moreno de Castro, vinculado a la Asociación Multicultural Virgen de la Caridad, y el maestro artesano Jesús Contreras, junto a la propia Dori. Un gesto colectivo que ha simbolizado unión, reconocimiento y pertenencia.
La jornada ha continuado con la lectura de un manifiesto que ha puesto voz a las reivindicaciones y aspiraciones del pueblo gitano, a cargo de Carmen Mira Pérez, conocida como ‘La Pelá’, y José, representante de Virgen de la Caridad. Un texto que ha apelado a la igualdad, la dignidad y la memoria, en una ciudad que empieza a reencontrarse con una parte de sí misma.
La implicación del tejido asociativo ha sido otro de los pilares del acto. Entidades como Custodire y Rascasa, colaboradoras habituales del Ayuntamiento en el Plan de Desarrollo Gitano, han vuelto a mostrar su compromiso con un trabajo que busca ir más allá de lo asistencial para generar oportunidades reales de inclusión.
La cita, celebrada en la plaza del Ayuntamiento, ha contado además con la presencia de la concejal de Igualdad, Cristina Mora, junto a portavoces municipales y otros miembros de la corporación, en una imagen de respaldo institucional que, esta vez, ha querido ser también un punto de partida. Cartagena no solo ha conmemorado una fecha; ha trazado una hoja de ruta en la que el orgullo gitano y la acción pública avanzan, por fin, en la misma dirección.












