Cartagena se rinde al rito castrense de los Apóstoles en un Martes Santo de tradición y emoción compartida

Santiago, San Juan y San Pedro protagonizan un Martes Santo único entre tradición castrense, música y devoción en Cartagena

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Hay momentos en la Semana Santa de Cartagena que no solo se ven, sino que se sienten como un latido antiguo que vuelve a cobrar vida. El Martes Santo dejó uno de esos instantes únicos, donde la solemnidad militar y la devoción popular se entrelazan con una naturalidad que solo esta ciudad sabe ofrecer. La Procesión de los Traslados de los Apóstoles de la Cofradía California volvió a convertir la tarde en un escenario de encuentros, pasos firmes y simbolismo.

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Con la caída del sol, el primero en romper el silencio fue Santiago Apóstol, emergiendo desde el interior del Gobierno Militar en una salida que mantiene intacta su esencia castrense. Allí estuvo la alcaldesa, Noelia Arroyo, acompañando uno de los momentos más representativos de la jornada, consciente de que este acto forma parte del alma más profunda de la ciudad.

La tarde avanzaba y el pulso ceremonial se trasladaba al Arsenal Militar, donde San Pedro aguardaba su turno. Como manda la tradición, el almirante Alejandro Cuerda concedió el simbólico permiso de 24 horas a Pedro Marina Cartagena, en un gesto que cada año reafirma el vínculo entre la Armada y la Semana Santa cartagenera. Sin embargo, este 2026 dejó un matiz diferente, casi íntimo: el testigo del permiso fue cedido a una cantaora, Rocío, que puso voz al momento con unos versos que, más que cantados, parecieron susurrados al propio apóstol. Un instante que rompió la rigidez del protocolo para abrir paso a la emoción.

Mientras tanto, desde el Real Parque de Artillería, San Juan Evangelista iniciaba su propio recorrido, avanzando con precisión para cumplir con el ritual del encuentro. Tres caminos distintos, tres salidas con identidad propia, convergiendo en la Plaza de San Sebastián como si el tiempo se detuviera para contemplar la unión de los Apóstoles.

Ese instante, el del encuentro, vuelve a ser cada año el corazón de la jornada. No hay estridencias, no hay artificio. Solo pasos acompasados, miradas que se cruzan y el respeto de quienes saben que están presenciando algo que va más allá de lo visual. Desde allí, juntos, emprendieron el último tramo hasta la Iglesia de Santa María, donde ya reposan a la espera de la noche grande del Miércoles Santo.

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Cartagena, una vez más, demostró que su Semana Santa no es solo una sucesión de procesiones, sino una construcción colectiva de memoria, tradición y emoción. Un lenguaje propio en el que la disciplina militar y la fe dialogan sin estridencias, dejando escenas que permanecen mucho después de que se apague el último tambor.

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Carmelo Peralta
Carmelo Peraltahttps://www.dondecomemosct.es
Carmelo es cofundador de ¿Dónde Comemos? Cartagena y responsable del seguimiento de nuevas aperturas de locales en Cartagena y su comarca. Está especializado en información local y actualidad sobre la actividad comercial y hostelera del territorio.
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