Los grilletes del galeón Nuestra Señora de Atocha emergen en ARQVA como testimonio de historia, saqueo y memoria

Una pieza histórica recuperada del expolio que revela la vida y sombras del galeón del siglo XVII

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Hay objetos que, aun en silencio, contienen el peso de siglos. No necesitan artificios ni vitrinas deslumbrantes para imponerse al visitante; basta su presencia. Eso es lo que ocurre con los grilletes del galeón Nuestra Señora de Atocha, que han encontrado acomodo temporal en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática ARQVA dentro del programa ‘La pieza invitada’.

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La historia que arrastran comienza en el siglo XVII, en pleno reinado de Felipe IV, cuando el galeón surcaba el Atlántico cargado de metales preciosos procedentes del Nuevo Mundo. En 1622, las aguas de Florida se convirtieron en su tumba. Durante más de tres siglos permaneció oculto hasta que, en 1985, el cazatesoros Mel Fisher localizó sus restos, iniciando una de las recuperaciones más célebres —y controvertidas— del patrimonio subacuático.

Lo que siguió fue un proceso de expolio sistemático que dispersó piezas por el mercado internacional. Parte de ese legado logró regresar a España, donde hoy se conserva repartido en distintas instituciones. Entre esos objetos, aparentemente humildes pero profundamente reveladores, destacan estos grilletes ahora expuestos en Cartagena.

No se trata de una pieza espectacular en términos materiales, pero sí en su capacidad narrativa. Los grilletes remiten a la vida a bordo, a la dureza de la disciplina en los galeones y, de manera más incómoda, al comercio de esclavos en el que estas embarcaciones también participaron. Son, en definitiva, un recordatorio tangible de las múltiples capas —económicas, sociales y humanas— que definieron la navegación transoceánica de la época.

La colaboración entre ARQVA y el Museo Naval de Cartagena permite ahora situar esta pieza en un nuevo contexto expositivo. Bajo el paraguas de ‘La pieza invitada’, los grilletes se presentan no solo como un objeto arqueológico, sino como un relato abierto: el del viaje original, el naufragio, el saqueo y la posterior recuperación patrimonial.

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Hasta mediados de septiembre, en la Sala I del museo, estos hierros antiguos invitan a detenerse y mirar más allá de su forma. Porque, en ocasiones, es precisamente en los objetos más sobrios donde la historia se muestra con mayor crudeza.

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Carmelo Peralta
Carmelo Peraltahttps://www.dondecomemosct.es
Carmelo es cofundador de ¿Dónde Comemos? Cartagena y responsable del seguimiento de nuevas aperturas de locales en Cartagena y su comarca. Está especializado en información local y actualidad sobre la actividad comercial y hostelera del territorio.
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