Hay ciudades que guardan su memoria en los archivos y otras que la exhiben en las calles. Cartagena, cuando se acerca la Semana Santa, hace ambas cosas. La emoción se presiente en los templos, en los ensayos de portapasos y en el brillo contenido de los tronos, pero también en el papel impreso que cada año anuncia lo que está por venir. Ahora, ese latido centenario se detiene y se deja contemplar en una exposición que recorre, cartel a cartel, la evolución estética y sentimental de una de las celebraciones más identitarias del municipio.
“La historia de la Semana Santa de Cartagena a través de sus carteles” es la propuesta con la que el Ayuntamiento ha decidido calentar motores antes de que suenen los primeros tambores. La muestra, que puede visitarse hasta el 5 de abril en la sede de la Cofradía California, en la Espiga Dorada, abre una ventana a cien años de narrativa visual. No es solo una colección de imágenes; es un viaje por la sensibilidad de cada época, por los cambios sociales y artísticos que han ido moldeando la forma de anunciar la Pasión cartagenera.
La exposición abrió sus puertas el viernes 20 de febrero con la asistencia del concejal de Cultura, Ignacio Jáudenes, cuyo departamento ha impulsado esta iniciativa comisariada por María Comas, directora de la red de espacios expositivos municipales. Bajo su mirada, los carteles dialogan entre sí, como si cada uno susurrara al siguiente el pulso de su tiempo.
Desde aquel primer cartel oficial de 1925 hasta la obra que anunciará la Semana Santa de 2025, el recorrido permite observar cómo el simple anuncio de papel fue ganando ambición artística. Los primeros diseños, de corte más sobrio y funcional, cumplían una misión informativa. Con el paso de las décadas, la ilustración, la fotografía y las técnicas mixtas fueron abriéndose paso, dotando a estas piezas de una personalidad propia que hoy las convierte en objetos de coleccionismo.
En cada lámina hay una manera distinta de entender la luz, el color y el símbolo. Cambian las tipografías, se estilizan las figuras, se acentúan los contrastes o se apuesta por la sugerencia. Pero permanece intacta la esencia: la solemnidad, el recogimiento y el orgullo de una ciudad que vive su Semana Santa como parte de su identidad más profunda. Los carteles no solo anuncian procesiones; fijan en la retina colectiva una imagen que, durante meses, será la puerta de entrada emocional a esos días intensos.
La muestra puede visitarse de martes a sábado, en horario de 11:00 a 13:30 y de 17:30 a 20:00 horas, y los domingos de 11:00 a 13:30. Durante la Semana Santa abrirá en horario de mañana, de 11:00 a 13:30, excepto el Domingo de Resurrección. Una oportunidad para detenerse, observar y comprender cómo el arte efímero, pensado para colgarse y anunciar, termina convirtiéndose en memoria permanente.
En esa sucesión de carteles hay algo más que diseño: hay generaciones de cartageneros reconociéndose en una imagen, guardando un programa, señalando una fecha en el calendario. Hay una ciudad que, año tras año, se mira en el espejo de su Semana Santa y encuentra en él una forma de seguir siendo ella misma.












