La noche parecía transcurrir en calma en la Urbanización Mediterráneo hasta que, poco antes de las tres de la madrugada de este 23 de abril, el silencio se rompió con la urgencia de una llamada al 1-1-2. El fuego había comenzado en el dormitorio de una vivienda de planta baja, avanzando con rapidez en un espacio donde el descanso se convirtió, de pronto, en peligro.
Los primeros indicios apuntan a un origen accidental. Todo señala a una máquina respiradora utilizada por uno de los moradores como posible foco del incendio, un detalle que subraya la vulnerabilidad de ciertos dispositivos cuando se emplean durante largas horas y en entornos poco ventilados o con instalaciones eléctricas inadecuadas.
Hasta el lugar acudieron efectivos del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento del Ayuntamiento de Cartagena, acompañados por patrullas de la Policía Local y Policía Nacional, así como una ambulancia del 061. La intervención fue rápida, pero no evitó que dos personas de avanzada edad, un hombre de 82 años y una mujer de 78, tuvieran que ser atendidas por inhalación de humo. Tras ser estabilizadas en el lugar, ambas fueron trasladadas al hospital de Santa Lucía.
El suceso vuelve a poner el foco en los riesgos silenciosos que pueden esconderse en el interior de los hogares, especialmente durante las horas de descanso. Desde Bomberos de Cartagena insisten en la importancia de extremar las precauciones con los aparatos eléctricos que permanecen conectados durante la noche. En el caso de máquinas respiradoras, recomiendan conectarlas directamente a enchufes adecuados, evitar el uso de regletas y mantenerlas alejadas de paredes, muebles o materiales inflamables como cortinas. También subrayan la necesidad de no cubrir estos dispositivos y revisar periódicamente su estado.
Especial atención merece el uso de oxígeno, ya que cualquier llama cercana, incluso la de un cigarrillo, puede desencadenar una combustión extremadamente violenta. Del mismo modo, advierten sobre un hábito cotidiano que encierra riesgos: la carga de móviles o tablets sobre superficies como camas o sofás. Un cable deteriorado o un sobrecalentamiento pueden provocar un incendio en cuestión de segundos, alimentado por los propios tejidos.
La escena vivida esta madrugada deja una advertencia clara: la seguridad en el hogar no admite descuidos, y menos aún cuando la noche invita a bajar la guardia.












