El agua como memoria y metáfora: el Museo del Teatro Romano de Cartagena acoge la exposición AQUAM

Siete artistas contemporáneos exploran el agua como símbolo de vida, memoria y futuro en el Museo del Teatro Romano de Cartagena

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El Museo del Teatro Romano de Cartagena se convierte estos meses en un espacio donde el tiempo fluye con la misma cadencia que el agua que inspira la exposición AQUAM, una propuesta artística que invita a detenerse, observar y, sobre todo, reflexionar. La muestra, que podrá visitarse hasta el próximo 7 de septiembre, reúne a siete creadores contemporáneos que exploran, desde lenguajes diversos, la relación entre el ser humano y ese elemento esencial que ha marcado el devenir de las civilizaciones.

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La inauguración ha contado con la presencia del concejal de Cultura, Ignacio Jáudenes, quien ha subrayado el valor simbólico y patrimonial del agua en una ciudad como Cartagena, moldeada durante siglos por culturas que supieron comprender su importancia. No se trata solo de un recurso natural, sino de un hilo conductor que conecta pasado y presente, historia y emoción.

Ese diálogo se hace especialmente visible en el propio espacio expositivo, donde las obras conviven con los restos arqueológicos y con la antigua fuente que abastecía al puerto, presidida por la inscripción AQVAM. Un detalle que no solo da nombre a la muestra, sino que actúa como puerta de entrada a un recorrido donde el visitante transita entre épocas, miradas y sensaciones.

Las arquitecturas acuáticas de Esteban Bernal abren el itinerario con atmósferas envolventes, espacios anegados donde la luz se filtra suavemente y transforma la percepción del entorno. Sus composiciones invitan a la contemplación pausada, a una especie de suspensión del tiempo donde el agua se convierte en refugio y en misterio.

Esa relación entre el hombre y el paisaje emerge también en las obras de Pedro Diego Pérez Casanova, que rescatan la huella de antiguas infraestructuras hidráulicas como aljibes, acueductos o norias. Elementos que no solo configuran el territorio, sino que hablan de una cultura ancestral del agua que aún hoy define el carácter de nuestros campos.

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En esa misma línea, Antonio Gómez Ribelles fija su mirada en acequias y canales abandonados, transformándolos en relatos visuales donde la naturaleza y la memoria se entrelazan. Sus piezas, austeras y evocadoras, remiten a la fragilidad de esos caminos olvidados y a la necesidad de recuperar su significado.

La exposición avanza hacia una reflexión más contemporánea y, en cierto modo, inquietante. La escultura del grifo de Fernando Plácido Sáenz de Elorrieta plantea una advertencia silenciosa: la aparente facilidad con la que hoy accedemos al agua podría no ser eterna. Un gesto cotidiano, casi automático, se revela así como un privilegio que invita a la conciencia.

Paloma Rodríguez profundiza en esa incertidumbre con una instalación que combina materiales como vidrio, arena o cobre, en una composición que apunta hacia la esperanza sin renunciar a la duda. Su obra se sitúa en ese delicado equilibrio entre la pérdida y la posibilidad, entre la amenaza y la resistencia.

Frente a esa tensión, Laura Molina propone una aproximación más íntima y delicada. Sus pinceles siguen el curso del agua sobre el papel, dejando que el pigmento se expanda y busque su propio camino, como si cada trazo fuera una orilla en construcción. Una pintura que respira, que se despliega con naturalidad y que conecta con lo esencial.

El recorrido se cierra con la obra de Belén Orta, que captura el instante efímero de una gota al caer y lo convierte en materia permanente. Sus piezas, elaboradas en alabastro, detienen el tiempo y transforman el movimiento en una huella silenciosa, casi poética, donde la transparencia guarda el eco de la vida.

AQUAM no es solo una exposición, sino una experiencia que invita a mirar el agua desde múltiples perspectivas: como origen, como memoria, como advertencia y como posibilidad. En un espacio cargado de historia, la propuesta logra tender un puente entre lo antiguo y lo contemporáneo, recordándonos que, al igual que el agua, la cultura también encuentra siempre su camino.

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Aida Belmonte
Aida Belmonte
Aida Belmonte dirige ¿Dónde Comemos? Cartagena, donde lidera el enfoque informativo del medio y la cobertura de actualidad local, cultural y social en Cartagena y su comarca.
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