El bullicio no era el habitual de un centro educativo cualquiera. Este martes 28 de abril, el CIFP Hespérides se convirtió en un escaparate vivo de lo que significa aprender haciendo, sentir la profesión antes incluso de ejercerla. La presentación del nuevo ciclo de grado medio de Técnico en Seguridad no fue solo un acto institucional, sino una demostración palpable de hacia dónde se dirige la Formación Profesional y, sobre todo, de las oportunidades reales que ya están esperando a sus futuros alumnos.
Entre exhibiciones de defensa personal, simulaciones de vigilancia, control de accesos y hasta demostraciones con drones y unidades caninas, el mensaje quedó claro desde el primer momento: la seguridad ya no es solo una necesidad, es un sector en plena expansión que demanda profesionales cualificados. Y Cartagena ha decidido no quedarse atrás.
El concejal de Empleo y Formación, Álvaro Valdés, lo resumía con una certeza casi intuitiva: este ciclo no solo formará estudiantes, sino que abrirá puertas. Puertas a un mercado laboral amplio, diverso y cada vez más especializado, donde la vigilancia en espacios públicos, la protección de recintos privados o la seguridad en entornos rurales requieren perfiles preparados y versátiles.
A su lado, el concejal de Seguridad Ciudadana, José Ramón Llorca, y el director general de Formación Profesional, Luis Quiñonero, respaldaban una iniciativa que no nace de la casualidad, sino de una estrategia clara: conectar la educación con la realidad empresarial. Una idea que también defendía la directora del centro, Isabel Guillamón, consciente de que la clave está en formar profesionales que respondan exactamente a lo que el mercado necesita.
Y ese mercado estaba presente. Policía Local, Guardia Civil, Policía Nacional, servicios de Medio Ambiente y una decena de empresas del sector participaron en una jornada que rompió la barrera entre aula y calle. Porque aquí no se habló de futuro en abstracto, sino de empleabilidad concreta, de salidas reales, de puestos que ya existen y que necesitan ser cubiertos.
La implantación de este ciclo no es un hecho aislado. Forma parte de una apuesta más amplia por la Formación Profesional en la Región de Murcia, con 190 nuevas plazas distribuidas en distintos municipios, desde Cartagena hasta Lorca, pasando por Molina de Segura, Águilas o La Unión. Una red que crece para responder a una demanda que no deja de aumentar.
Quizá lo más significativo de la jornada no fue lo que se dijo, sino lo que se vio: alumnos atentos, profesionales implicados y una sensación compartida de que la formación, cuando está bien orientada, se convierte en una herramienta directa para construir futuro. Aquí no hay promesas vacías, hay preparación, hay práctica y, sobre todo, hay oportunidades.












