Cartagena suma una nueva dirección para quienes entienden el café como algo más que una costumbre diaria. En la calle Tierno Galván, número 4, justo frente al Registro Civil, ha abierto sus puertas Café Verde, un proyecto que nace con una idea firme: reivindicar el café de especialidad y acompañarlo de una cocina saludable elaborada íntegramente en casa.
No todas las cafeterías son iguales. Algunas sirven café; otras lo trabajan. Café Verde pertenece claramente al segundo grupo. Su propuesta gira en torno al grano, al origen y al respeto por cada proceso. Aquí el espresso, el cortado, el flat white o el latte no son gestos automáticos tras la barra, sino el resultado de una selección cuidada y una extracción medida al detalle. El café no es un complemento, es el centro de la experiencia.
Para quienes desean profundizar aún más en los matices, el establecimiento ofrece métodos alternativos como V60 y AeroPress, pensados para degustar el café sin leche y apreciar sus perfiles aromáticos y su complejidad en boca. Los granos proceden de distintos países y procesos de fermentación, y en el caso de estos métodos la selección es todavía más específica, orientada a la cata y al disfrute pausado. Se puede elegir entre leche de vaca o bebidas vegetales, pero siempre con una premisa clara: el protagonista es el café.
Esa atención al detalle se traslada también a las propuestas más creativas. Un ejemplo es su café con nata ligera y sirope de naranja casero, elaborado en su propia cocina únicamente con naranja y azúcar, sin recurrir a productos industriales. Es un matiz que define la filosofía del local: todo lo que se sirve se prepara dentro. No hay atajos ni soluciones prefabricadas.
Café Verde funcionará en horario de mañana, de 9:00 a 15:00, centrando su oferta en desayunos y brunch. La carta combina lo clásico con opciones más elaboradas. Conviven la tostada de tomate y aceite con propuestas que incorporan huevo poché, salmón ahumado o pavo acompañado de distintas salsas. También hay poke bowls completos con base de quinoa o arroz, salmón o gambas, y ensaladas como la de pato o la de pavo, pensadas para quienes buscan una comida equilibrada sin renunciar al sabor.
En el apartado dulce, la personalidad continúa. Cheesecake estilo San Sebastián en su versión clásica y otra menos habitual de gorgonzola y pera, que aporta un contraste singular. A ello se suman bombones naturales de nueces con dátiles o ciruelas, sin azúcar añadido, reforzando esa identidad “verde” que da nombre al proyecto y que va más allá de un simple recurso estético.
Café Verde llega así a Cartagena con la intención de ocupar un espacio propio, el de quienes valoran tanto la calidad del café como el producto bien elaborado. Una apertura que amplía la oferta de cafeterías en la ciudad y que, si mantiene la coherencia entre discurso y práctica, puede consolidarse como punto de referencia para los amantes del buen café y de una cocina honesta, trabajada desde dentro.













