El Ayuntamiento de Cartagena, a través del servicio municipal de Parques y Jardines, ha puesto en marcha una actuación discreta en las formas, pero muy significativa en el fondo: el aporte de material triturado y/o astillado en distintos parques y zonas verdes del municipio. Una intervención pensada con criterio técnico y ambiental, que busca sacar el máximo partido a un recurso que hasta hace no tanto acababa, sin más, fuera del circuito natural.
Los trabajos se están desarrollando en diferentes puntos de la ciudad y sus diputaciones, como La Vaguada, Los Barreros, Pozo Estrecho, La Aljorra, Canteras, Los Dolores o el Polígono Residencial Santa Ana, lugares donde este material comienza a integrarse en parterres, macizos y zonas ajardinadas como una capa protectora que cumple varias funciones a la vez.
El triturado vegetal actúa como cobertura del suelo, lo que en jardinería se conoce como “mulch”. Gracias a ello se conserva mejor la humedad, se reduce la evaporación —algo especialmente valioso en un clima como el nuestro— y se mejora progresivamente la estructura y fertilidad del terreno. A esto se suma un efecto nada menor: la dificultad que encuentran las malas hierbas para proliferar, lo que permite reducir las labores de mantenimiento y el uso de otros recursos.
Pero hay también una lectura clara en clave de sostenibilidad. Este material procede de restos de poda y recortes vegetales, que de este modo se reutilizan dentro del propio sistema de mantenimiento de los parques. Se cierra así el ciclo del residuo, evitando su traslado a vertedero y convirtiendo un desecho en una solución útil y ecológica.
Desde el punto de vista visual, el resultado también es evidente. El uso del material astillado ayuda a ordenar los espacios, delimitar zonas y ofrecer una imagen más cuidada y coherente del conjunto, algo que el ciudadano percibe de inmediato, aunque no siempre repare en el porqué.
Además, esta capa vegetal protege el suelo frente a la erosión, mejora la infiltración del agua de lluvia y amortigua los efectos de la compactación producida por el paso de personas y las propias precipitaciones. Son beneficios silenciosos, pero fundamentales para la salud a largo plazo de los espacios verdes.
Con este tipo de actuaciones, el Ayuntamiento de Cartagena refuerza una línea de trabajo basada en la gestión eficiente, el respeto al entorno y el aprovechamiento inteligente de los recursos disponibles. Una forma de cuidar los parques que no siempre se ve a simple vista, pero que se nota con el tiempo, paso a paso, bajo los pies.











