Cartagena ha dado un paso decisivo para redefinir la forma en que se mueve y se vive la ciudad. El Ayuntamiento ha logrado financiación europea para comenzar a implantar en El Ensanche su modelo de supermanzanas, una fórmula urbana que apuesta por la convivencia vecinal, la pacificación del tráfico y la mejora ambiental sin recurrir a prohibiciones de paso ni a restricciones drásticas propias de las zonas de bajas emisiones. Así lo ha anunciado la alcaldesa, Noelia Arroyo, al presentar el proyecto SuperGREENBlocks, con el que el Consistorio ha concurrido con éxito a la convocatoria europea LIFE 2025.
La primera intervención se situará en un punto muy concreto y reconocible del barrio: el cruce de las calles Wsell de Guimbarda y Pintor Balaca. Allí se proyecta una pequeña plaza concebida como espacio de encuentro vecinal y, al mismo tiempo, como elemento de calmado del tráfico. Una actuación aparentemente sencilla, pero con un fuerte componente simbólico y funcional, ya que resume la filosofía del proyecto: reducir ruido y contaminación, mejorar la seguridad vial y recuperar espacio público sin cerrar calles ni expulsar vehículos, manteniendo el acceso a las viviendas y reorganizando el aparcamiento para conservar un número similar de plazas.
La alcaldesa ha defendido este enfoque como una alternativa equilibrada y pragmática a otros modelos más restrictivos. Según ha explicado, se trata de cumplir con la obligación legal de reducir la contaminación y el ruido, pero haciéndolo desde la organización inteligente del tráfico y no desde la prohibición. El tráfico de paso se redirige hacia las vías que están preparadas para absorberlo, mientras que las calles interiores ganan tranquilidad y se transforman en espacios para la vida cotidiana del barrio.
El proyecto cuenta con el respaldo académico de la Universidad Politécnica de Cartagena. El arquitecto Salvador García Ayllón, investigador principal del grupo de I+D de Política Territorial, Planificación Ambiental y de las Infraestructuras, ha subrayado que la clave del modelo está en el codiseño y la participación ciudadana. A su juicio, esta estrategia permitirá revalorizar social y económicamente todo el entorno del Ensanche y situar a Cartagena a la vanguardia, como una de las primeras ciudades en implantar un modelo alternativo al que se está desarrollando en otros municipios.
SuperGREENBlocks maneja un presupuesto global de 2,72 millones de euros, de los que cerca de 700.000 se invertirán directamente en Cartagena. El Ayuntamiento actúa como entidad coordinadora de un consorcio internacional en el que participan socios técnicos y académicos, además de entidades de Italia y Hungría. Esta dimensión europea permitirá contrastar el funcionamiento del modelo en ciudades de tamaño medio con contextos urbanos similares y extraer conclusiones extrapolables.
El concepto de supermanzana se basa en especializar el tráfico. Varias manzanas residenciales se agrupan en una unidad donde el tráfico de paso se concentra en los ejes perimetrales de mayor capacidad, mientras que las calles interiores quedan reservadas al tránsito local, con velocidades reducidas y prioridad peatonal. En Cartagena, esta redistribución plantea que el tráfico más intenso discurra por vías como la Alameda, Ramón y Cajal, Juan Fernández o Ángel Bruna, liberando las calles interiores para los residentes y para usos más humanos.
Las actuaciones se apoyarán en el urbanismo táctico, con intervenciones ligeras pero efectivas que crean nuevas áreas de estancia, desincentivan el uso de estas calles como atajos y favorecen una movilidad más tranquila. A ello se suman medidas de renaturalización del espacio urbano, incremento de superficies verdes y procesos participativos para definir tanto el diseño como los usos de los nuevos espacios.
El programa LIFE permitirá evaluar los resultados con indicadores objetivos y sentar las bases para extender este fórmula a otros barrios de la ciudad en el futuro. Si el experimento funciona, El Ensanche puede convertirse en el laboratorio urbano desde el que Cartagena ensaye una nueva forma de entender la ciudad: menos dominada por el coche, más pensada para quienes la habitan.










