Había pensado tocar en este artículo la ‘púa’ que me dejó la Autoridad Portuaria de más de seiscientos ‘aurelios‘, pero con la situación de Sabic (que casi ha coincidido con los Reyes Magos) y los presumibles más de doscientos despidos, me vienen a la memoria los palos que ha sufrido esta tierra en diversas épocas y diversas profesiones, algunas de las cuales apenas se saben, como fue la ‘criba’ que sufrió el periodismo.
En las últimas cuatro décadas hemos registrado demasiados despidos. Ese dato realza aún más la capacidad de resurgimiento que está demostrando esta tierra, pero no borrar los duros momentos que han pasado muchos de sus residentes.
La crisis de principios de los años noventa por el cierre de industrial en una Cartagena sin polígonos industriales fue muy dura. También el final de la actividad minera, con otra gran remesa de despidos. Hay más, como en la ‘burbujeante’ crisis nacional de 2008 y años del entorno, que en la Región de Murcia supuso que perdieran su trabajo unos cuatrocientos trabajadores de la construcción y algunos más de la sanidad. Sin embargo, entonces hubo un gremio más afectado, pero que pocos conocen por ese pacto no escrito entre medios de comunicación de no publicar noticias negativas propias o de ‘colegas’. Aquella crisis coincidió con la irrupción de las nuevas tecnologías y fueron más de seiscientos trabajadores de medios de comunicación (desde periodistas a administrativos, entre otros) los que se vieron en la calle. Un servidor lo vivió como presidente del comité de empresa de La Opinión y fue muy duro, tremendamente duro, y más porque casi no se enteró la opinión pública, lo que a veces (sólo a veces) sirve algo de consuelo.
Entiendo la preocupación de los trabajadores de Sabic y les deseo lo mejor de lo mejor, pero su situación me ha refrescado lo acaecido en la época antes aludida y creo que es de justicia que también se conozca. Aquella ‘ferpecta‘ criba de trabajadores marcó un antes y un después en la profesión.
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de dondecomemosct.es











