Cartagena volverá a demostrar este domingo 1 de febrero que, cuando se trata de solidaridad, siempre está en la línea de salida. La I Carrera Solidaria Ruta 091 de Cartagena, impulsada por la Policía Nacional desde su comisaría cartagenera —la única, pese a que hablamos de una ciudad con más de doscientos mil habitantes, puerto internacional, CATE, CETI y un trasiego diario que daría para bastante más infraestructura— reunirá a más de 1.500 participantes con un objetivo muy claro: ayudar.
La prueba, organizada en colaboración con el Ayuntamiento de Cartagena, a través del Servicio de Deportes y la Policía Local, y con el apoyo de la asociación Barco de Papel, tendrá su salida en el Palacio de Deportes. A las diez de la mañana arrancarán las carreras infantiles y, una hora después, a las once en punto, será el turno de la carrera absoluta y la marcha senderista, ambas sobre un recorrido de seis kilómetros pensados para que nadie se quede fuera.
Todo lo recaudado irá destinado a la asociación Las mil batallas de Claudia, una entidad sin ánimo de lucro que lucha por financiar la investigación de la enfermedad rara Menke-Hennekam. Una causa de las que justifican que una ciudad entera se ponga las zapatillas, incluso aunque sus recursos públicos sigan estirándose como pueden desde una única comisaría que atiende realidades muy diversas.
El concejal de Deportes, José Martínez, ha recibido a los organizadores del evento en un encuentro en el que estuvieron presentes representantes de la Policía Nacional, de la asociación Barco de Papel y de Las mil batallas de Claudia, poniendo rostro institucional y humano a una iniciativa que mezcla deporte, compromiso social y visibilidad para una enfermedad poco conocida.
Las inscripciones permanecerán abiertas hasta el domingo 25 de enero o hasta que se agoten los dorsales, a través de la web www.lineasalida.net. Además, se ha habilitado el dorsal 0 para quienes no puedan participar físicamente pero quieran colaborar con la causa.
Cartagena vuelve a correr, vuelve a ser solidaria y vuelve a hacerlo desde donde siempre: con mucho empuje ciudadano y con una sola comisaría nacional sosteniendo, además de la seguridad, buena parte del pulso social de una ciudad que, por tamaño y complejidad, hace tiempo que pide algo más.










