Cartagena no entiende su historia sin el mar. No es una metáfora ni una frase hecha: es una realidad económica, cultural y estratégica que se repite siglo tras siglo. Por eso, la constitución del Consejo Rector de la Estrategia Marítima de la Región de Murcia no es un acto más en la agenda institucional, sino un movimiento de fondo que consolida el papel de la ciudad como referente de la industria naval y uno de los principales actores de la economía azul en el sureste español.
El nuevo órgano, integrado por más de 40 entidades, nace con la misión de coordinar e impulsar las acciones vinculadas al desarrollo marítimo en la Comunidad Autónoma. Y lo hace situando a Cartagena en una posición protagonista, coherente con su peso histórico y actual en el tejido industrial, portuario y militar del Mediterráneo occidental.
Durante el acto de constitución, la alcaldesa, Noelia Arroyo, puso palabras a una evidencia: “Cartagena, a lo largo de la historia, ha mirado siempre al mar; la economía y las oportunidades siempre se han generado en torno a nuestro puerto”. No se trata solo de tradición, sino de estrategia. Cada gran proyecto transformador de la ciudad ha tenido como eje el Puerto, y cada avance del Puerto ha necesitado de la ciudad para desplegar todo su potencial. “Cada vez que hablamos de proyectos estratégicos, hablamos de proyectos del puerto con la ciudad”, subrayó la regidora, reforzando esa idea de simbiosis que define el modelo cartagenero.
Arroyo agradeció además a la consejera de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, Sara Rubira, la elección del municipio y su puerto para liderar este proceso. No es un gesto menor. Supone reconocer que Cartagena reúne industria, conocimiento, infraestructuras y capital humano suficiente para asumir un papel tractor dentro de la estrategia regional. La alcaldesa recordó que el municipio no parte de cero: el Plan Industrial, la Estrategia de Formación y el recientemente aprobado Plan General de Ordenación Urbana dibujan un marco de crecimiento alineado con las directrices regionales y europeas, asentado en la planificación y en la ambición de no desaprovechar oportunidades.
La economía azul, concepto que ya forma parte del vocabulario estratégico europeo, adquiere aquí un significado concreto. La consejera Rubira explicó que la Estrategia permitirá potenciar sectores clave como la pesca, la acuicultura, el turismo o la industria náutica, todos ellos con capacidad de generar empleo y valor añadido. Entre las primeras medidas propuestas figura la creación de un grupo de trabajo para impulsar las vocaciones marítimas, analizando la oferta formativa y detectando las necesidades reales del mercado laboral. No basta con tener infraestructuras; es imprescindible formar talento adaptado a los nuevos perfiles que demanda la industria marítima.
En este engranaje, la Autoridad Portuaria de Cartagena desempeña un papel determinante. Su presidente, Pedro Pablo Hernández, reafirmó el compromiso del Puerto con la estrategia regional recordando algo esencial: “El Puerto es protagonista en cualquier estrategia marítima porque el puerto es mar y es actividad económica”. La frase encierra una verdad incontestable. El Puerto no es solo una infraestructura logística; es un generador de empleo, inversión y oportunidades que irradia hacia el conjunto de la comarca y de la Región. La coordinación entre administraciones, defendida por Hernández, se convierte así en una condición imprescindible para transformar el potencial en resultados tangibles.
El Ayuntamiento ha definido tres ejes sobre los que articulará su colaboración: formación para crear empleo de calidad, innovación y tecnología dual para facilitar la transferencia de conocimiento desde las universidades a las empresas, y sostenibilidad como criterio de competitividad. No son conceptos aislados, sino pilares que conectan con las grandes tendencias europeas: descarbonización, digitalización e industria avanzada.
La reunión también sirvió para proponer el nombramiento de los Embajadores de la Estrategia, figuras llamadas a representar y proyectar este nuevo impulso marítimo. Entre ellos destacan perfiles vinculados al tejido industrial y militar de la ciudad, como el Almirante de Acción Marítima, Vicente Cuquerella, junto a directivos de empresas e instituciones de referencia como Navantia, Repsol, la Autoridad Portuaria, AEMIN y el Centro Tecnológico Naval y del Mar. La elección no es casual: simboliza la alianza entre defensa, energía, industria y conocimiento que define el ecosistema marítimo cartagenero.
Con la puesta en marcha de este Consejo Rector, la Región da un paso decidido hacia la consolidación de una Política Marítima Integrada alineada con las directrices europeas. Y Cartagena, una vez más, se sitúa en la proa de ese movimiento. No es solo una cuestión de liderazgo institucional, sino de coherencia con una identidad forjada a orillas del Mediterráneo.
Si el siglo XXI va a estar marcado por la transición energética, la innovación tecnológica y la competencia global por el talento, el mar seguirá siendo para Cartagena no solo paisaje, sino motor. La Estrategia Marítima Regional no hace sino reconocer lo que la historia lleva siglos demostrando: que cuando Cartagena mira al mar, encuentra futuro.












