Cartagena ha comenzado a andar la Cuaresma con ese pulso contenido que antecede a los días grandes. No es todavía el estruendo acompasado de los tambores ni el brillo de los tronos en la noche, pero ya se percibe en el aire una emoción distinta, una manera más honda de mirar las calles y las iglesias. La ciudad inicia así la cuenta atrás hacia su Semana Santa, sostenida en una amplia programación cultural que el Ayuntamiento y la Junta de Cofradías han preparado con esmero, como quien dispone el altar antes de la ceremonia.
Este viernes 20 de febrero será una jornada marcada por dos citas que dialogan entre sí: la música y la imagen, el sonido que se eleva y el papel que permanece. A las 18:00 horas, en La Espiga Dorada, sede de la Cofradía California, se inaugurará la exposición “El lienzo efímero de la Semana Santa de Cartagena”, un recorrido por los carteles que, desde 1925 hasta 2025, han anunciado la Pasión cartagenera. Dos horas y media más tarde, a las 20:30, la iglesia de Santa María de Gracia acogerá el concierto de la Orquesta Sinfónica de Cartagena, que ofrecerá “El deseo de la Esperanza”, una propuesta enmarcada en su ciclo “Sinfonía del Deseo”.
Desde que en 1925 se oficializara el primer cartel anunciador, la Semana Santa de Cartagena entendió que la devoción también podía expresarse a través del arte. A lo largo de un siglo, la ciudad ha ido construyendo una colección que es, al mismo tiempo, memoria y espejo. Del Art Déco a las corrientes contemporáneas más depuradas, los carteles han sabido recoger la sensibilidad de cada época sin traicionar el latido profundo de la tradición. Lo que nació como anuncio efímero terminó por convertirse en objeto de colección, en testimonio de una narrativa visual ininterrumpida que explica cómo ha ido cambiando la mirada sin que se apague la fe.
La muestra, que podrá visitarse gratuitamente hasta el próximo 5 de abril, no es solo una sucesión de imágenes; es un viaje por cien años de identidad compartida. Cada cartel guarda el eco de una generación, la estética de un tiempo, la emoción de una ciudad que se reconoce en sus colores —el rojo, el morado, el blanco, el azul— y en la solemnidad de sus símbolos. Contemplarlos juntos es comprender que la Semana Santa cartagenera no se improvisa: se construye año a año, sobre capas de historia.
Esa misma idea de continuidad y esperanza se trasladará por la noche a Santa María de Gracia. Bajo la dirección de Leonardo Martínez Cayuelas, la Orquesta Sinfónica de Cartagena convertirá la basílica en un espacio de recogimiento donde la música sacra se alzará como plegaria compartida. El programa, centrado en la tradición musical de la Semana Santa, propone un itinerario interior que invita a la contemplación y a la emoción serena. La entrada será libre hasta completar aforo, en coherencia con el espíritu abierto de una ciudad que entiende su cultura como un bien común.
El concejal delegado de Cultura, Ignacio Jáudenes, ha subrayado que este arranque de la Cuaresma quiere ser también una declaración de intenciones: más de un centenar de actividades conforman la programación municipal “De Ceniza a Pascua”, organizada por el Ayuntamiento con la colaboración de la Junta de Cofradías. No se trata solo de preparar los días de Pasión, sino de reforzar el vínculo entre tradición, identidad y cultura, de hacer que cada cartagenero viva este tiempo previo con intensidad y devoción.
Así, entre el silencio expectante de los templos y la memoria desplegada en los muros, Cartagena vuelve a situarse ante su propio reflejo. La Cuaresma no es un paréntesis, sino un umbral. Y la ciudad, fiel a su historia, lo cruza con música y con arte, sabiendo que en esa suma de sonidos e imágenes late, año tras año, el corazón de su Semana Santa.













