Hay decisiones que parecen pequeñas, casi invisibles, pero que en realidad siembran futuro. Este miércoles 18 de febrero, en una de esas jornadas en las que la voz de los más jóvenes se convierte en protagonista, los integrantes del Consejo Municipal de Infancia y Adolescencia de Cartagena se reunieron para poner a prueba algo más que un simple tablero: testearon el prototipo de un juego de mesa nacido al amparo del Proyecto LOPIVI Cartagena, inspirado en la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia.
No se trataba solo de jugar. Se trataba de pensar, de debatir, de ponerse en el lugar del otro. El objetivo del juego es claro: aprender a resolver situaciones relacionadas con la violencia desde el diálogo y la reflexión, explorando herramientas que ayuden a tomar decisiones adecuadas y fomentando actitudes que contribuyan a construir espacios seguros y protectores para la infancia y la adolescencia.
Durante la sesión, los miembros del Consejo analizaron las dinámicas del juego, las situaciones planteadas y la manera en la que se invita a los participantes a intervenir. El reto es que el contenido, profundamente ligado a la protección y los derechos de la infancia, se presente de forma cercana, comprensible y atractiva. Que no se sienta como una lección, sino como una experiencia compartida.
El testeo no se quedará únicamente en este órgano de participación. También participarán niños, niñas y adolescentes de centros de educación primaria y secundaria del municipio, así como usuarios de recursos municipales de atención a la infancia y adolescencia. Con ello se busca comprobar si el juego cumple los objetivos propuestos y si logra conectar de manera auténtica con su público destinatario.
El Consejo Municipal de Infancia y Adolescencia de Cartagena, formado por jóvenes de entre nueve y diecisiete años, es un espacio donde las opiniones y propuestas de los más pequeños encuentran cauce institucional. Su labor no es simbólica: trabaja para que sus aportaciones sean escuchadas y tenidas en cuenta en la vida municipal.
Este órgano se integra dentro del Programa de Ciudades Amigas de la Infancia de UNICEF, del que el Ayuntamiento de Cartagena forma parte. La ciudad cuenta con el sello de “Ciudad Amiga de la Infancia”, un reconocimiento que no solo distingue, sino que compromete. Porque proteger a la infancia no es únicamente reaccionar ante la violencia, sino anticiparse, educar y generar entornos donde crecer sea, ante todo, seguro.
En Cartagena, esta vez, el cambio empieza con un tablero, unas cartas y la convicción de que dialogar también es una forma de proteger.











