La alcaldesa de Noelia Arroyo ha vuelto a poner sobre la mesa los datos económicos del Ayuntamiento en un momento marcado por la visibilidad institucional que ofrece la Semana Santa. Durante su intervención en el programa Más de Uno Cartagena de Onda Cero, emitido desde el Taller de Cañones del Arsenal Militar, la regidora defendió una gestión basada en la estabilidad y el control del gasto, aunque sin esquivar el contexto político y financiero que rodea al municipio.
El balance de 2025, con un superávit de 4,5 millones de euros, fue el principal argumento de Arroyo para respaldar la línea económica del Gobierno local. La alcaldesa insistió en que se trata de una gestión “responsable”, centrada en mantener los servicios sin comprometer el futuro, un mensaje que el Ejecutivo repite desde hace meses como eje de su discurso.
También destacó la evolución de la deuda municipal, que ha pasado de 470 euros por habitante en 2017 a unos 250 en la actualidad. Una reducción significativa que, según el equipo de Gobierno, evidencia el esfuerzo por sanear las cuentas públicas. Aun así, el objetivo de bajar de los 200 euros antes de que termine la legislatura refleja que el margen de mejora sigue siendo una prioridad.
Este ajuste financiero convive con un plan inversor cercano a los 70 millones de euros, repartido en diferentes proyectos por el término municipal. Entre ellos, la transformación de la fachada marítima y la zona del Espalmador, donde la colaboración con la Armada —representada en la entrevista por el almirante Alejandro Cuerda— se presenta como una pieza clave. El Ayuntamiento insiste en que este tipo de alianzas permiten avanzar en proyectos estructurales sin asumir en solitario toda la carga económica.
Sin embargo, más allá del relato institucional, la situación económica de Cartagena sigue dependiendo en gran medida de factores externos. El discurso de estabilidad convive con críticas recurrentes sobre la financiación que recibe el municipio, especialmente en comparación con otras ciudades de la Región.
Arroyo defendió su modelo de “política útil”, centrado en la gestión frente al enfrentamiento político, aunque el contexto evidencia que muchas de las mejoras anunciadas se sostienen sobre un equilibrio aún frágil. Porque, aunque los números han mejorado, la realidad es que con una financiación más justa por parte de la Comunidad Autónoma, los resultados podrían ser notablemente más favorables para Cartagena.











