El corazón de Cartagena vuelve a latir con una nueva oportunidad urbanística. La Junta de Gobierno Local ha dado luz verde a una segunda licitación pública para la enajenación forzosa de once solares en pleno Casco Histórico, esta vez con un aliciente claro: una rebaja del 25% sobre el precio inicial tras el fallido intento anterior, que quedó desierto en enero de 2026.
La medida no es casual. Se ampara en la Ley de Ordenación Territorial y Urbanística (LOTURM) y responde a una estrategia bien definida del Ayuntamiento: activar suelo improductivo, atraer inversión privada y facilitar la construcción de vivienda en el centro urbano. La primera subasta, ajustada al valor de tasación, no despertó interés. Ahora, el Consistorio cambia de enfoque para hacerlo más atractivo.
Los once solares, repartidos entre calles emblemáticas como Aire, Balcones Azules, Honda o Duque, así como en plazas tan representativas como San Francisco o Risueño, suman más de 2.000 metros cuadrados de superficie y permiten una edificabilidad de 8.705 metros cuadrados. Traducido en términos reales, esto supone la posibilidad de levantar alrededor de 80 viviendas en una de las zonas con mayor valor histórico y urbano de la ciudad.
El presupuesto base de licitación asciende a 1,79 millones de euros y el proceso se realizará mediante procedimiento abierto, donde el único criterio será el mejor precio ofertado. Las propuestas deberán presentarse de forma electrónica en la Plataforma de Contratación del Sector Público dentro del plazo que se anunciará en los próximos días.
El concejal de Patrimonio y Vivienda, Pablo Braquehais, reconoce que la falta de ofertas en la primera convocatoria entraba dentro de lo previsible. “El precio de salida era el cien por cien del valor de tasación. Ahora, con esta reducción, confiamos en captar el interés tanto de promotores como de particulares”, ha señalado, dejando entrever que ya existe movimiento informal en el sector.
Esta licitación es solo una pieza más dentro de una estrategia más amplia. Antes de llegar a este punto, la activación de mecanismos legales permitió que propietarios de 25 solares iniciaran proyectos para construir cerca de 170 viviendas, además de locales comerciales, aparcamientos e incluso una residencia de estudiantes con casi un centenar de habitaciones. Un indicio claro de que el mercado empieza a reaccionar.
El Ayuntamiento confía en que las futuras herramientas normativas refuercen esta tendencia. En particular, la próxima Ley de Vivienda Asequible que se tramita a nivel regional podría suponer un punto de inflexión, facilitando trámites, aportando seguridad jurídica y favoreciendo el acceso a vivienda en el centro urbano.
A ello se suman los incentivos del nuevo Plan General de Ordenación Urbana, que introduce medidas poco habituales pero decisivas en una ciudad con tanta carga histórica. Por ejemplo, si durante una obra aparecen restos arqueológicos, el promotor podrá recibir compensaciones en forma de mayor edificabilidad, que pueden alcanzar hasta el 40% en el caso de vivienda protegida. Incluso se contempla la posibilidad de trasladar ese aprovechamiento a otra parcela si no se puede construir en la original.
También se reducen costes estructurales: los garajes en superficie no computarán como edificabilidad, permitiendo destinar más espacio a vivienda sin penalización urbanística. Además, las promociones de vivienda protegida contarán con primas adicionales que pueden elevar la edificabilidad hasta un 50% en suelo público.
Con estas medidas, el nuevo planeamiento amplía el suelo residencial en 700 hectáreas y fija un ambicioso objetivo de 100.000 viviendas. Todo ello acompañado de acuerdos con el sector constructor para agilizar los procesos administrativos.
El mensaje es claro: Cartagena quiere reconstruirse desde dentro, recuperar su casco histórico y convertir solares olvidados en nuevos espacios de vida. Esta vez, con condiciones más atractivas y un marco urbanístico pensado para que la inversión no se quede en la puerta.












