Cartagena se prepara para vivir uno de los fines de semana más intensos de su calendario festivo con la celebración de las Cruces de Mayo, del 1 al 3 de mayo, y lo hace con un engranaje perfectamente coordinado que busca conjugar la alegría de la calle con la tranquilidad de quienes la recorren. El Ayuntamiento ha ultimado un plan especial que refuerza tanto la seguridad como la limpieza en el casco histórico, donde se espera una notable afluencia de público atraído por conciertos, barras y ambiente festivo.
En la reunión técnica previa han participado responsables de áreas clave del consistorio, con el objetivo de anticiparse a cualquier situación y garantizar que todo fluya con normalidad. La concejal de Festejos, Francisca Martínez, ha insistido en que la prevención es la base de este dispositivo, diseñado para que vecinos y visitantes puedan disfrutar sin sobresaltos. El corazón del operativo sociosanitario estará en la Plaza de San Francisco, convertida en punto neurálgico con vigilancia permanente y asistencia sanitaria.
La seguridad contará con la presencia del grupo GOESC desplegado en enclaves estratégicos, al que se suman dos ambulancias preventivas, un puesto de primeros auxilios a pie, un retén de Bomberos y el refuerzo del 061. En ese mismo espacio se instalará también un Punto Violeta, pensado no solo como recurso informativo, sino como garantía de un entorno seguro e inclusivo durante toda la celebración.
Pero más allá de la seguridad, el Ayuntamiento ha puesto el foco en la imagen de la ciudad, consciente de que el pulso festivo debe ir acompañado de un mantenimiento constante. Más de 40 aseos químicos estarán distribuidos por las zonas de mayor concentración y serán limpiados tres veces al día, mientras que cada madrugada se activará un dispositivo intensivo para devolver a las calles su mejor versión antes de que amanezca.
El plan de limpieza se extenderá a los espacios donde se desarrollarán los conciertos gratuitos, repartidos en ocho plazas del casco histórico, así como a las inmediaciones de las cerca de 40 barras autorizadas para esta edición. Todo ello dibuja un escenario donde la música, la convivencia y la tradición podrán desarrollarse con normalidad, en una ciudad que se prepara para acoger, un año más, una de sus celebraciones más esperadas con la eficacia de quien conoce bien el valor de cada detalle.











