Cartagena ilumina su memoria: una espiral milenaria será la imagen de la XVIII Noche de los Museos

La espiral del Santuario de Isis, obra de José Carlos Ñíguez, será la imagen de la XVIII edición que se celebrará el 16 de mayo en Cartagena

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Cartagena ya ha encontrado el símbolo que guiará una de sus noches más esperadas. La ciudad, acostumbrada a dialogar con su pasado como quien abre una ventana al mar, ha elegido una imagen que no solo representa un evento cultural, sino también una forma de entender su propia historia: una espiral nacida de la piedra, del tiempo y de la memoria.

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La XVIII edición de La Noche de los Museos, que se celebrará el próximo 16 de mayo, estará marcada por la propuesta del cartagenero José Carlos Ñíguez. Su obra, inspirada en la espiral del capitel jónico del Santuario de Isis conservado en el Museo del Foro Romano, ha sido seleccionada entre diecinueve candidaturas. No es una elección casual. En esa forma aparentemente sencilla se condensa una narrativa poderosa: la continuidad de una ciudad que no deja de reinventarse sin perder su raíz.

La espiral, como explica su autor, es un símbolo universal. Ha estado presente en todas las culturas que han dejado huella en Cartagena, desde sus orígenes hasta la actualidad. Representa lo infinito, la renovación constante, el movimiento que nunca cesa. En esa curva que no termina se reconoce la esencia de una ciudad trimilenaria que ha aprendido a convivir con sus distintas capas de historia.

La imagen propuesta apuesta por un lenguaje sobrio, casi silencioso. Un gesto minimalista en el que la luz se posa sobre la piedra para recordarnos que el patrimonio no es una idea abstracta, sino algo tangible, vivo. La arqueología deja de ser pasado inmóvil para convertirse en presencia, en algo que respira y sigue interpelando al visitante.

Pero la propuesta va más allá de lo terrenal. La espiral también dialoga con la noche. Evoca el giro pausado de las estrellas, esa misma cadencia que La noche estrellada supo capturar en su pintura. Así, la imagen tiende un puente entre el cielo y la tierra, entre lo que se conserva bajo nuestros pies y lo que se despliega sobre nuestras cabezas. La arqueología se convierte en constelación y la noche en un escenario donde la imaginación y la historia se entrelazan sin límites.

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En ese cruce de significados, el cartel actúa como un faro simbólico. Invita a los ciudadanos y visitantes a dejarse llevar por el movimiento de la historia, a recorrer una ciudad que, durante una noche, vuelve a girar sobre sí misma para mostrar su rostro más antiguo y misterioso.

Detrás de esta mirada está José Carlos Ñíguez, médico pediatra de profesión y fotógrafo por vocación. Su relación con la imagen comenzó en los años ochenta, de forma autodidacta, aunque no sería hasta 2007 cuando decidió compartir su obra públicamente. Desde entonces, su trayectoria ha sido reconocida con premios nacionales e internacionales, y sus fotografías han formado parte de exposiciones dentro y fuera de la Región de Murcia, además de integrarse en colecciones públicas y privadas.

Mientras la ciudad prepara esa noche en la que los museos se abren como puertas al pasado, también se activa uno de los engranajes más esenciales del evento: el voluntariado. El programa Implica2 ha abierto el plazo de inscripción para quienes deseen formar parte de esta experiencia desde dentro. Hasta el 15 de mayo, los interesados podrán sumarse a una iniciativa que no solo permite colaborar en la organización, sino también vivir la cultura desde una perspectiva activa.

Los voluntarios desempeñarán tareas clave en los distintos espacios museísticos, desde el control de aforo hasta el acompañamiento en rutas y visitas guiadas. Su participación será reconocida con un diploma, créditos universitarios y un pase personal que permitirá disfrutar de museos y yacimientos arqueológicos durante los meses de verano. Una forma de prolongar esa noche más allá de sus horas.

La Noche de los Museos no sería lo mismo sin esa implicación colectiva que convierte el evento en algo más que una cita cultural. Es, en realidad, un reflejo de la identidad de Cartagena: una ciudad que se construye entre todos, que mira al pasado sin nostalgia y al futuro sin miedo, girando siempre —como la espiral— en un movimiento continuo que nunca se detiene.

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Aida Belmonte
Aida Belmonte
Aida Belmonte dirige ¿Dónde Comemos? Cartagena, donde lidera el enfoque informativo del medio y la cobertura de actualidad local, cultural y social en Cartagena y su comarca.
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