El Ayuntamiento de Cartagena ha puesto en marcha esta semana un proyecto tan discreto como decisivo para el futuro del barrio de Los Mateos: la descontaminación de los terrenos municipales donde se levantarán nuevas viviendas públicas. Se trata de una parcela de 5.100 metros cuadrados que, durante años, acumuló tierras y residuos sin que mediara actividad industrial alguna, pero cuya recuperación resulta imprescindible antes de cualquier desarrollo urbanístico.
Los trabajos ya en marcha consisten en la retirada controlada de tierras potencialmente contaminadas, con un proceso que combina la excavación del suelo, análisis in situ y el envío de muestras a laboratorio para determinar el tratamiento adecuado de los residuos. La actuación cuenta con un presupuesto que supera los 400.000 euros y un plazo de ejecución estimado de ocho meses, y está siendo ejecutada por la empresa Jumabeda bajo supervisión técnica especializada.
La intervención dispone de resolución favorable de la Dirección General de Medio Ambiente y se ajusta a un protocolo estricto de seguridad ambiental. Los residuos peligrosos que se extraigan serán custodiados por un gestor autorizado, mientras que tanto las tierras retiradas como las que permanezcan en la parcela serán analizadas por una firma externa certificada, con el objetivo de garantizar que el suelo resultante sea seguro. Una vez concluida esta fase, el solar será rellenado con tierra nueva y quedará acondicionado para su posterior urbanización.
La afección del terreno, situado en las proximidades de la iglesia de Los Mateos, se debe principalmente a la acumulación histórica de materiales y residuos. La zona más comprometida se localiza en la parte alta de la parcela, donde la cota de excavación alcanza aproximadamente los dos metros de profundidad.
Antes de iniciar las obras se llevaron a cabo estudios previos de caracterización del terreno, con especial atención a la presencia de metales pesados. En estos análisis participó la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), que descartó la existencia de materiales con actividad radiológica y de especies volátiles de mercurio. Una vez finalicen los trabajos, se realizarán nuevos controles analíticos para confirmar que el suelo cumple todos los requisitos exigidos para su uso residencial.
Con esta actuación, el Ayuntamiento no solo prepara el terreno para la construcción de viviendas públicas, sino que corrige una herencia silenciosa del pasado y refuerza el compromiso de que el crecimiento urbano de Cartagena se apoye sobre bases seguras, tanto desde el punto de vista social como ambiental.










