Hay tradiciones que no necesitan grandes focos para sobrevivir, pero sí espacios donde sentirse reconocidas. Este febrero, Cartagena se convertirá en uno de esos lugares donde la memoria, el juego y la identidad se dan la mano. La ciudad acogerá el I Encuentro Nacional de Bolos Tradicionales, una cita organizada por la Federación de Bolos Cartageneros con motivo de la conmemoración del reconocimiento de esta modalidad como Bien de Interés Cultural (BIC), y que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Cartagena y la Dirección General de Deportes de la CARM.
No se trata solo de una reunión deportiva. Es, sobre todo, un acto de afirmación cultural. Durante dos jornadas, representantes de once modalidades de bolos tradicionales procedentes de distintos puntos de España compartirán en Cartagena su manera de entender un juego que es mucho más que una competición: es herencia, es paisaje, es comunidad.
El viernes 20 de febrero, el majestuoso marco del Casino de Cartagena será el punto de partida. Allí tendrá lugar el acto inaugural, que incluirá la presentación de la primera pintura que recoge la esencia del juego de los bolos cartageneros, una obra que simboliza la voluntad de preservar y proyectar esta tradición hacia el futuro. La jornada se completará con una mesa redonda centrada en el valor cultural y patrimonial de los bolos tradicionales, subrayando su condición de patrimonio inmaterial que forma parte de la identidad colectiva de muchos territorios.
El sábado 21 de febrero, la actividad se trasladará al juego de bolos del Pabellón Municipal de Deportes Wssell de Guimbarda. Por la mañana, las distintas delegaciones presentarán oficialmente sus modalidades, ofreciendo al público una oportunidad poco habitual: no solo observar, sino también participar. Los asistentes podrán probar directamente las diferentes variantes, descubriendo de primera mano las diferencias técnicas, reglamentarias y de ejecución que caracterizan a cada una. Una diversidad que habla de la riqueza cultural de España y de cómo un mismo juego puede adoptar matices propios en cada rincón del país.
Por la tarde, el protagonismo se trasladará al anillo inferior de la Plaza Juan XXIII, donde se celebrará el I Torneo Nacional de Caliche. En este enclave urbano, el sonido de las piezas al caer volverá a resonar como eco de una tradición profundamente arraigada en la comarca, integrando el deporte en el pulso cotidiano de la ciudad.
El Encuentro no renuncia tampoco a su dimensión festiva. A lo largo de las jornadas se ofrecerán degustaciones gastronómicas vinculadas a las tradiciones boleras, calicheras y cartageneras. Exploradores, michirones, patatas con ajo, pan de campo, longaniza seca fina con almendras y el inconfundible café asiático acompañarán la experiencia, reforzando ese vínculo entre cultura popular y convivencia que define a este tipo de celebraciones.
Más allá de los lanzamientos y las puntuaciones, este I Encuentro Nacional de Bolos Tradicionales nace con una clara vocación divulgativa. Es una invitación a mirar al pasado sin nostalgia, entendiendo que preservar también es actualizar, compartir y enseñar. Cartagena, al asumir este papel, se posiciona como referente nacional en la defensa y promoción de los bolos tradicionales, consolidando su compromiso con un patrimonio que no se guarda en vitrinas, sino que se mantiene vivo en cada partida.











