El latido solemne de la Cuaresma cartagenera encontró este viernes uno de sus momentos más significativos en el Palacio Consistorial, donde la ciudad rindió homenaje a toda una vida entregada a su tradición más emblemática. Jesús Muñoz recibió el galardón de Procesionista del Año 2026 en un acto cargado de emoción, memoria y reconocimiento a una trayectoria marcada por la dedicación silenciosa y constante.
Desde sus primeros pasos, siendo apenas un niño en la Agrupación de San Pedro, hasta ocupar responsabilidades clave dentro de la Cofradía California, Muñoz ha encarnado el espíritu más auténtico del procesionismo. Secretario General, Mayordomo Principal y, sobre todo, custodio de una forma de entender la Semana Santa que va más allá de lo visible, su labor ha sido esencial en ese engranaje invisible que permite que cada desfile procesional alcance la perfección que caracteriza a Cartagena.
La alcaldesa, Noelia Arroyo, presidió el acto poniendo en valor no solo la dimensión organizativa de su trayectoria, sino también su compromiso con la memoria colectiva. Porque si algo distingue a Muñoz es su empeño en conservar, documentar y compartir la historia viva de la Semana Santa, una labor que lo convierte en referente no solo de presente, sino también de legado. No en vano, su vínculo con este reconocimiento tiene un significado especial: fue uno de los impulsores del propio premio, que hoy regresa a él como un círculo que se cierra con elegancia y justicia.
El acto reunió a buena parte del tejido cofrade y de la vida institucional de la ciudad, en una imagen que reflejaba la unidad y el orgullo compartido por una tradición que trasciende generaciones. La presencia de la Nazarena Mayor, Toñy Gabarrón, y del pregonero, Pedro Luis de la Puente, reforzó ese simbolismo de la Cuaresma como antesala de una Semana Santa que ya se siente en cada rincón de Cartagena.
El presidente de la Asociación Procesionista del Año, Pedro Negroles, recordó el valor de una palabra que en Cartagena tiene identidad propia: ser procesionista. Una forma de vida que implica fe, compromiso y pertenencia. Valores que Jesús Muñoz ha representado con fidelidad durante décadas y que él mismo quiso compartir en su intervención, dedicando el reconocimiento a todos aquellos con quienes ha caminado este recorrido, con un recuerdo especialmente emotivo hacia sus padres, origen de su vocación.
La entrega del Escudo de Oro de la ciudad puso el broche final a una ceremonia en la que no faltaron los gestos de cariño de agrupaciones, cofradías e instituciones. Un reconocimiento que trasciende lo individual para convertirse en símbolo de todos aquellos que, desde el anonimato, sostienen una de las expresiones culturales y religiosas más importantes del Mediterráneo.
Este galardón, creado en 1982, alcanza ya su 44 edición manteniendo intacto su propósito: reconocer a quienes, con su entrega, garantizan la continuidad y el esplendor de la Semana Santa de Cartagena. En Jesús Muñoz, ese espíritu encuentra una de sus representaciones más puras, un nombre que ya forma parte de la historia viva de la ciudad.













