El Ayuntamiento de Cartagena ha querido que el primer gran gesto de su nueva bienal de fotografía sea, ante todo, una declaración de principios. El Premio de Honor de la primera edición de Fotofest Cartagena ha recaído en Josep Maria Ribas Prous, una figura esencial de la fotografía documental y humanista en España, cuyo trabajo ha sabido conjugar compromiso social, ética visual y una atención constante a las personas y a los territorios que habitan.
El acto, celebrado este viernes 30 de enero en el Palacio Consistorial de Cartagena, reunió a representantes de la Corporación municipal, al concejal delegado de Cultura, Ignacio Jáudenes, a más de setenta fotógrafos participantes en el festival y a una nutrida representación del sector cultural. Una imagen coral que refuerza la idea de que la fotografía ocupa, por derecho propio, un lugar central en el actual pulso cultural de la ciudad.
Durante su intervención, Jáudenes subrayó que el festival no se limita a exhibir imágenes de impacto, sino que propone al espectador un recorrido por “cientos de intrahistorias”, en palabras que evocan a Unamuno, y que convierten cada fotografía en un fragmento de vida. El objetivo, insistió, es que este momento cultural que atraviesa Cartagena alcance a todos los rincones del municipio y a todas las disciplinas artísticas, situando a la fotografía en el lugar que le corresponde como lenguaje contemporáneo.
La trayectoria de Ribas Prous se forjó a partir de los años sesenta, en pleno proceso de renovación de la fotografía española. Vinculado a colectivos y publicaciones que defendieron la imagen como herramienta de testimonio y transformación social, su obra constituye hoy un archivo visual de enorme valor sobre la vida cotidiana, las clases populares y los cambios sociales de su tiempo. Pero su legado no se limita a su producción personal: su labor como divulgador, docente y defensor de la fotografía como lenguaje artístico ha marcado a varias generaciones, consolidándolo como referente cultural y pedagógico.
La muestra que puede contemplarse en la sala Subjetiva del Palacio Consistorial confirma esa mirada cercana y respetuosa que huye del sensacionalismo para detenerse en los gestos mínimos, en los espacios de vida y en la dignidad silenciosa de las personas retratadas. Su trabajo dialoga de forma natural con la tradición de la fotografía humanista europea y sitúa la conciencia social en el centro del discurso visual, reivindicando la imagen como memoria colectiva.
El propio Ribas Prous agradeció el reconocimiento con palabras cargadas de afecto hacia la ciudad, recordando sus vínculos con Cartagena desde los años ochenta y sus primeras colaboraciones en exposiciones de la Región, especialmente a partir de sus reportajes en la antigua Unión Soviética. Un agradecimiento que sonó a reencuentro y a continuidad.
La jornada inaugural del festival sirvió también para abrir al público las exposiciones que completan la propuesta del Palacio Consistorial. En la sala Víctor Beltrí, Carmenchu Alemán presenta Hispania Sacra, un recorrido visual por la iconografía de lo sagrado en la Península Ibérica, donde herencias paganas y cristianas se entrelazan en un diálogo tan sugerente como contradictorio. En la sala Tomás Rico, la artista cartagenera Fátima Rúiz propone Tenebrae, una serie nacida de la sombra y de la introspección, que apuesta por una belleza incómoda y honesta, en la que la luz no redime, sino que revela.
Con este premio y con el conjunto de exposiciones que lo acompañan, Fotofest Cartagena se presenta como algo más que un nuevo evento cultural: es una apuesta decidida por la fotografía como espacio de reflexión, encuentro y pensamiento crítico. Una bienal que nace con la vocación de convertir a la ciudad en un punto de referencia para la creación fotográfica contemporánea, respaldada por el Ayuntamiento y por un sólido entramado institucional, y que arranca rindiendo homenaje a una mirada que sigue interpelándonos desde la honestidad y la humanidad.











