La ciudad avanza, a veces, en apenas doscientos metros. Los suficientes para que una línea discontinua deje de serlo y para que un itinerario pensado para el futuro empiece a funcionar en el presente. El Ayuntamiento de Cartagena ha puesto en servicio la nueva conexión del carril bici entre el Espacio Algameca y la Calle Real, una intervención breve en longitud, pero decisiva en su alcance, que consolida el eje ciclista entre el entorno del Arsenal, el puerto y el corazón urbano de Cartagena.
La actuación, impulsada desde el área de Ciudad Sostenible y Proyectos Europeos, ha permitido eliminar una discontinuidad histórica en un punto especialmente sensible por el intenso tráfico rodado que genera el acceso a Navantia y al Arsenal. El nuevo tramo, de carácter bidireccional, cuenta con 200 metros de recorrido y una anchura de 2,3 metros, dimensiones que refuerzan la seguridad y la comodidad de los usuarios sin romper la armonía del entorno urbano.
La concejala delegada de Proyectos Europeos, Cristina Mora, visitó el itinerario ya en funcionamiento para compartir impresiones con los primeros ciclistas que lo utilizan a diario. Allí subrayó que la obra es fruto del diálogo con la Asociación de Vecinos del Barrio de la Concepción y con los colectivos integrados en la Mesa de Movilidad, un proceso de escucha que llevó incluso a modificar el planteamiento inicial del proyecto. El objetivo, explicó, fue claro desde el principio: priorizar la seguridad de peatones y ciclistas, siguiendo la línea marcada por la alcaldesa, Noelia Arroyo, de planificar la ciudad desde la participación real de vecinos y usuarios.
La inversión, que asciende a 135.213,75 euros, ha sido financiada parcialmente con fondos NextGenerationEU de la Unión Europea, un respaldo que sitúa esta intervención local dentro de una estrategia más amplia de movilidad sostenible y transformación urbana. Gracias a ella, la Senda de los Elefantes y el tramo de Comisaría quedan ahora plenamente integrados en la red ciclista del centro, garantizando un desplazamiento continuo y seguro allí donde antes el ciclista debía convivir con un tráfico intenso y poco amable.
Pero el valor de esta conexión va más allá de la mejora puntual. Se trata de una pieza más —pequeña pero imprescindible— del ambicioso proyecto ‘Faro a Faro’, que aspira a unir toda la costa cartagenera mediante un itinerario continuo. Cada tramo que se completa refuerza esa idea de gran espina dorsal verde que recorre la ciudad de punta a punta, una apuesta estratégica que se desarrolla en colaboración con la Autoridad Portuaria y que redefine la relación entre la ciudad, su puerto y sus barrios.
En definitiva, un nuevo carril que no solo facilita el paso de las bicicletas, sino que también simboliza una forma de hacer ciudad: cosiendo espacios, escuchando a quienes la habitan y avanzando, metro a metro, hacia un modelo urbano más seguro, conectado y sostenible.









