La Economía Azul dejó de ser ayer un concepto teórico para convertirse, una vez más, en una realidad con nombre propio, proyectos concretos y una clara hoja de ruta. La Confederación Comarcal de Organizaciones de Empresarios de Cartagena (COEC) celebró en el Salón de Grados del CIM de Cartagena la II Jornada de Economía Azul y Sostenibilidad, un encuentro ya consolidado como referencia regional y que volvió a reunir a instituciones, empresas y agentes del conocimiento bajo una misma premisa: el mar como motor de innovación, bienestar y crecimiento responsable.
La jornada, financiada por el Instituto de Fomento de la Región de Murcia (INFO) a través del programa Emprendedores 360, fue inaugurada por el secretario general de COEC, Carlos Bernabé Pérez; el decano de la Facultad de Ciencias de la Empresa de la UPCT, Ángel Rafael Martínez Lorente; y el jefe de Área de Innovación y Transformación Digital del INFO, Antonio Romero Navarro. Los tres coincidieron en subrayar que la Economía Azul representa una oportunidad real tanto para empresas consolidadas como para nuevos proyectos emprendedores, especialmente en un territorio profundamente ligado al mar como el Campo de Cartagena y la Región de Murcia.
Uno de los anuncios más relevantes de la jornada llegó de la mano de Emilio María Dolores Pedrero, responsable del Servicio de Pesca y Acuicultura de la Dirección General de Producción Agrícola, Ganadera y Pesquera, quien avanzó la próxima creación del Consejo Rector de la Estrategia Marítima de la Región de Murcia. Una herramienta que, según explicó, permitirá coordinar políticas, impulsar vocaciones marítimas, fomentar el desarrollo costero, mejorar la recopilación de datos y poner en marcha una futura oficina técnica azul. “La Economía Azul es tangible para quienes vivimos junto al mar. Es bienestar social si se desarrolla con estrategia y debe apoyarse siempre desde el respeto al medio ambiente”, afirmó.
El debate se trasladó después a los sectores clave que ya están afrontando el reto de la Economía Azul. Desde el ámbito turístico, María del Mar Martínez Ballester destacó la apuesta por un Turismo Azul más sostenible, capaz de ir más allá del sol y playa, poner en valor los recursos naturales, profesionalizar las empresas y desestacionalizar la actividad. La innovación tecnológica centró la intervención de Noelia Ortega, directora del Centro Tecnológico Naval y del Mar, quien recordó la especial sensibilidad del territorio, con el Mar Menor como referente, y la importancia de los datos para medir el impacto ambiental, económico y laboral del sector. Por su parte, Sara Oliveira Da Costa expuso cómo Navantia ha sabido abrirse a nuevas líneas vinculadas a las energías verdes y la sostenibilidad, demostrando que incluso pequeños gestos, como la retirada de residuos marinos, suman valor real al compromiso ambiental.
La jornada también sirvió para poner rostro al emprendimiento azul, con iniciativas que ya generan actividad económica sin perder de vista la sostenibilidad. Desde la Autoridad Portuaria de Cartagena, Fernando Muñoz Bozzo puso en valor el papel del turismo de cruceros como escaparate internacional para la ciudad y generador de oportunidades para el comercio y los servicios locales. Gregorio Ayllón presentó su innovador proyecto de envejecimiento de vino bajo el mar, una propuesta que combina enoturismo, arrecifes artificiales y protección del ecosistema marino, dando lugar a un producto singular y sostenible. Antonio Tárraga explicó cómo Biosostenibilidad Proteica transforma problemas medioambientales en soluciones alimentarias mediante el uso eficiente de organismos locales, mientras que Inmaculada Torres Cano recordó que el sector pesquero ya tiene interiorizada la filosofía de la Economía Azul y la necesidad de aprender de buenas prácticas para el desarrollo local.
La II Jornada de Economía Azul y Sostenibilidad de COEC dejó un mensaje claro: el futuro del litoral pasa por integrar innovación, sostenibilidad y talento humano en una estrategia común. Un equilibrio imprescindible para generar oportunidades, atraer inversión responsable y consolidar un modelo de desarrollo azul que conecte economía y mar sin renunciar a la protección del entorno.









