La ciudad comienza a mirarse en el espejo de la primavera. Cuando la luz cambia y el incienso empieza a insinuarse en el aire, Cartagena activa uno de esos mecanismos discretos pero esenciales que anuncian que la Semana Santa está cerca. La alcaldesa, Noelia Arroyo, ha dictado el tradicional bando de fachadas, ya publicado en el tablón de edictos de la sede electrónica municipal, con el objetivo de facilitar el embellecimiento de edificios en todo el término municipal ante la inminente celebración de las procesiones.
El bando autoriza, desde su publicación y hasta el próximo 27 de marzo, Viernes de Dolores, la ejecución de obras destinadas a la limpieza y al ornato de las fachadas. Se trata de una medida habitual en estas fechas, pensada para agilizar trámites y permitir que propietarios y comunidades puedan adecentar sus inmuebles sin la carga administrativa ordinaria, contribuyendo así a la imagen de una ciudad que vive la Semana Santa como uno de sus grandes acontecimientos colectivos.
No obstante, la disposición establece límites claros. Las actuaciones que se desarrollen dentro del ámbito del Plan Especial de Ordenación y Protección del Conjunto Histórico deberán ajustarse estrictamente a las directrices marcadas por este planeamiento. La conservación del patrimonio y el respeto a la identidad arquitectónica del casco histórico siguen siendo prioritarios, incluso en este contexto de flexibilización temporal.
Quedan expresamente excluidas las intervenciones en edificios declarados Bien de Interés Cultural (BIC) o aquellos catalogados por el planeamiento municipal. En estos casos, las licencias deberán tramitarse conforme al procedimiento legalmente establecido, sin acogerse a las ventajas del bando. Tampoco se incluyen las actuaciones en inmuebles situados en dominio público o en sus zonas de afección, que requieren autorización previa y expresa del organismo titular correspondiente.
El texto contempla, además, que durante el periodo de vigencia del bando se entenderán concedidas las autorizaciones para la ocupación de la vía pública con los elementos necesarios para ejecutar las obras, como andamios o grúas móviles. Estas instalaciones deberán cumplir las exigencias en materia de seguridad establecidas por la normativa vigente y, cuando proceda, contar con la intervención de técnicos cualificados.
Así, mientras las cofradías ultiman ensayos y los talleres afinan bordados y tronos, la ciudad dispone de un marco ágil para que balcones, cornisas y fachadas recuperen su mejor versión. Cartagena se prepara no solo en sus templos y desfiles, sino también en cada calle y cada edificio, consciente de que la Semana Santa es una celebración que se vive desde lo íntimo, pero que se muestra al mundo en cada detalle.











