Cartagena volvió a vestirse de fantasía este domingo. Las calles del centro histórico se transformaron en un escenario vibrante donde el color, la música y la creatividad marcaron el pulso de una jornada que confirmó, una vez más, la fortaleza y el arraigo del Carnaval en la ciudad. El gran desfile y los pasacalles de comparsas foráneas ofrecieron un espectáculo cuidado hasta el último detalle, capaz de sorprender tanto a los cartageneros de siempre como a quienes descubren por primera vez esta celebración.
Desde primeras horas de la tarde, el público comenzó a ocupar aceras y plazas, creando una marea expectante que estalló en aplausos con la llegada de las primeras carrozas. Las comparsas desplegaron coreografías trabajadas durante meses, con vestuarios deslumbrantes en los que las plumas, la pedrería y los tejidos brillantes competían en originalidad y elegancia. Cada grupo defendió su propuesta con energía y precisión, convirtiendo el recorrido en una sucesión de estampas llenas de ritmo y fantasía.
No faltaron los cuplés de las chirigotas, que arrancaron sonrisas y carcajadas con su ingenio afilado, ni el porte majestuoso de las reinas del Carnaval y las drag queen, que desfilaron entre vítores y flashes. El humor volvió a ser uno de los grandes protagonistas, con disfraces y alusiones satíricas a figuras que ocupan titulares internacionales, como Nicolás Maduro o Donald Trump, demostrando que el Carnaval sigue siendo un espacio privilegiado para la crítica desenfadada y la creatividad sin límites.
El desfile transcurrió con normalidad en un ambiente festivo y seguro, gracias a la implicación de la Federación de Carnaval y al amplio dispositivo de seguridad y organización desplegado por el Ayuntamiento de Cartagena. Además, el recorrido contó con espacios inclusivos que permitieron a todas las personas seguir el pasacalles con comodidad, reforzando el carácter abierto y participativo de la celebración.
Con esta gran cita dominical, el Carnaval entra ya en su recta final. Este lunes, a partir de las 16 horas, la carpa instalada en el puerto junto a Héroes de Cavite acogerá el Carnaval de Mayores, una tarde pensada para que la experiencia festiva no entienda de edades. El martes por la mañana será el turno del Carnaval Escolar, que llenará las calles de ilusión infantil, y por la noche llegará el desenlace con la tradicional quema de Don Carnal y Doña Cuaresma.
Cartagena despide así una edición que vuelve a demostrar su capacidad de convocatoria y su ambición de seguir creciendo, con la mirada puesta en el reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico Nacional. Mientras las últimas notas de música resuenan y el confeti se posa sobre el asfalto, la ciudad ya guarda en la memoria otra página brillante de su Carnaval.











