Hay trabajos que no ocupan portadas, que no buscan focos ni aplausos, pero que sostienen el pulso diario de los barrios. Personas que organizan, que cuidan, que mantienen vivas las tradiciones y que empujan, casi siempre en silencio, para que la comunidad avance. Ayer, en El Jardín de los Molinos, ese esfuerzo encontró un espacio propio de reconocimiento con la celebración de la I edición de los Premios Cartagena Oeste.
La iniciativa, impulsada por el área de Participación Ciudadana y Festejos del Ayuntamiento de Cartagena junto a las juntas municipales del territorio, nace con la intención de poner nombre y rostro a ese compromiso constante con la zona oeste del municipio. Un reconocimiento que no solo mira al presente, sino también a trayectorias construidas a lo largo de los años, ligadas al desarrollo social, cultural y económico de estos núcleos.
El concejal de Agricultura y Medio Rural, José Ramón Llorca, puso palabras a ese sentimiento compartido al destacar que estos galardones suponen “un reconocimiento a la labor de quienes día a día salvaguardan las tradiciones, usos y costumbres de la zona oeste”. En su intervención, subrayó la importancia de visibilizar a asociaciones, colectivos y vecinos que, aunque muchas veces pasan desapercibidos, dejan una huella profunda en su entorno.
La elección de Molinos Marfagones como escenario de esta primera edición no es casual, pero tampoco será permanente. La vocación de estos premios es itinerante, con la intención de que en futuras convocatorias recorran distintos puntos del territorio para reforzar ese sentimiento de pertenencia compartida. La cita contó además con la presencia de los concejales Ignacio Jáudenes, Belén Romero y Diego Lorente, en una jornada que combinó institucionalidad y cercanía vecinal.
En cuanto a los reconocimientos, la primera edición de los Premios Cartagena Oeste ha querido trazar un mapa humano del compromiso. El Premio Mujer Cartagena Oeste fue para Salvadora Ibáñez Albaladejo, distinguida por una trayectoria sólida y profundamente vinculada a su entorno. El Premio Hombre Cartagena Oeste recayó en Pedro Manuel Díaz Ruiz, ejemplo de implicación constante en iniciativas vecinales y en el impulso del desarrollo local.
El tejido colectivo también tuvo su espacio destacado con el reconocimiento a la Cuadrilla de Isla Plana, que recibió el Premio Colectivo Cartagena Oeste por su papel esencial en la conservación de las tradiciones populares y por una actividad cultural sostenida durante décadas, que ha sabido resistir el paso del tiempo sin perder autenticidad.
El ámbito económico y emprendedor encontró su reflejo en la figura de Juan Antonio Martínez Solano, del restaurante Sacromonte, distinguido por su trayectoria en la hostelería, su contribución al empleo local y su implicación en programas formativos, evidenciando que el desarrollo del territorio también se construye desde la iniciativa empresarial comprometida.
Así, sin estridencias pero con firmeza, Cartagena Oeste ha dado el primer paso de una iniciativa que aspira a consolidarse en el calendario y, sobre todo, en la memoria colectiva de sus vecinos. Porque reconocer a quienes trabajan por los demás no es solo un acto simbólico: es también una forma de reforzar aquello que mantiene unida a una comunidad.













