El pulso de la primavera comienza a sentirse en La Manga del Mar Menor con la apertura, este viernes 27 de marzo —Viernes de Dolores—, del tradicional mercadillo de artesanía y bisutería en Plaza Bohemia, una cita que se prolongará hasta el 5 de abril, Domingo de Resurrección, en plena celebración de la Semana Santa.
La iniciativa, impulsada por el Ayuntamiento de Cartagena, busca algo más que llenar de color uno de los enclaves más reconocibles de La Manga. Se trata, en palabras de la concejal de Comercio, Belén Romero, de consolidar un espacio donde vecinos y visitantes encuentren un atractivo añadido: piezas únicas, trabajo artesanal y un ambiente cuidado en uno de los momentos de mayor afluencia del año.
El mercadillo no es improvisado ni casual. Responde a una estrategia clara de desestacionalización, esa vieja aspiración de la costa cartagenera de mantener actividad más allá del verano. Escuchar a los empresarios de la zona ha sido clave para dar continuidad a esta propuesta, que se reafirma como una cita estable dentro del calendario local. La intención es clara: que La Manga no sea solo destino de julio y agosto, sino también un lugar vivo en fechas señaladas como la Semana Santa.
El diseño del espacio también habla de orden y de imagen. Nueve puestos conformarán el mercadillo, todos bajo criterios homogéneos que garantizan estética y funcionalidad. Estructuras metálicas de cuatro por dos metros, cubiertas uniformes y una disposición pensada para facilitar el tránsito del público dibujan un entorno cuidado, donde la artesanía gana protagonismo sin estridencias.
El horario, de 14:00 a 24:00 horas, refuerza esa vocación de encuentro en las horas en las que La Manga cobra una segunda vida, cuando el paseo se alarga y la luz cae sobre el Mediterráneo. Es entonces cuando el mercadillo aspira a convertirse en punto de encuentro, en lugar de paseo y en escaparate de creatividad.
Desde el Ayuntamiento se insiste en la importancia de este tipo de iniciativas para reforzar el tejido comercial local y enriquecer la experiencia turística. No se trata solo de vender, sino de ofrecer una identidad, de poner en valor el trabajo artesanal y de generar convivencia entre comerciantes, vendedores y vecinos.
Así, mientras las procesiones marcan el ritmo solemne de la Semana Santa, en Plaza Bohemia se abrirá paso otra forma de tradición: la del pequeño comercio, la cercanía y el detalle hecho a mano, en un enclave que quiere seguir demostrando que La Manga también tiene vida más allá del verano.












