La noche del sábado puso el broche final a la Semana Santa de Cartagena 2026 con la solemne Procesión de la Vera Cruz, uno de los cortejos más sobrios y cargados de simbolismo de la tradición marraja. Desde la iglesia de Santa María de Gracia, punto neurálgico de las procesiones en la ciudad, partió un desfile marcado por el recogimiento y el respeto, en consonancia con el luto por la muerte de Cristo.
Las calles del casco histórico se convirtieron en escenario de una manifestación de fe serena, en la que el silencio y la solemnidad acompañaron cada paso del cortejo. A la emoción habitual de esta cita se sumó la participación de la Procesión de las Santas Mujeres, que inició su recorrido desde el Rectorado de la Universidad Politécnica de Cartagena para integrarse en el itinerario principal. Su incorporación volvió a poner en valor el papel histórico y devocional de la mujer dentro de la Semana Santa cartagenera.
El desfile contó con tronos de profundo significado, entre ellos el Santo Cáliz, el Santo Sudario, la Vera Cruz y la Virgen de la Soledad de los Pobres, imágenes que sintetizan el mensaje de duelo y esperanza que caracteriza esta jornada. A lo largo del recorrido, numerosos fieles y visitantes acompañaron el cortejo, en una despedida que volvió a evidenciar la fuerza de una tradición centenaria.
Con esta procesión, la Cofradía Marraja cerró su participación en la Semana Santa, dejando tras de sí una edición que, un año más, ha conjugado patrimonio, emoción y una profunda vivencia colectiva de la fe.













