Cartagena vuelve a dar un paso firme en su desarrollo urbano con la concesión de dos nuevas licencias que permitirán la construcción de 61 viviendas y movilizarán una inversión superior a los 4 millones de euros. Una cifra que no solo refleja dinamismo económico, sino también una necesidad urgente: garantizar que la ciudad siga siendo un lugar donde vivir, crecer y quedarse.
El Ayuntamiento, liderado por Noelia Arroyo, ha respaldado estas promociones dentro de una estrategia que busca aumentar la oferta residencial en distintos puntos del municipio. La colaboración con el sector privado, junto a la agilización de trámites y bonificaciones fiscales de hasta el 95% en el impuesto de construcción, está permitiendo acortar plazos y activar proyectos que durante años quedaban atrapados en la burocracia.
Una de las actuaciones más destacadas se ubicará en la calle Juan Fernández, donde se levantará un edificio de 38 viviendas con una inversión cercana a los 2,5 millones de euros. Se trata de una zona consolidada del casco urbano que, con esta promoción, gana nueva vida y refuerza su papel como espacio residencial clave dentro de la ciudad.
La segunda promoción se desarrollará en Atamaría, con 23 viviendas sobre una amplia parcela de 8.000 metros cuadrados y una inversión de 1,6 millones de euros. Esta actuación consolida el crecimiento también en las zonas de costa, donde la demanda sigue al alza.
Pero más allá de las cifras, hay una realidad que no se puede ignorar: Cartagena necesita viviendas. Necesita construir, rehabilitar y facilitar el acceso a la vivienda si quiere evitar la pérdida de población, especialmente en el centro histórico. No se trata solo de levantar edificios, sino de garantizar que las familias puedan encontrar un hogar dentro del municipio y no se vean obligadas a marcharse.
Repoblar el centro es ya una cuestión estratégica. Cada vivienda que se construye o se recupera es una oportunidad para mantener viva la ciudad, para sostener el comercio local, para llenar de actividad las calles y evitar que barrios enteros entren en una lenta decadencia. La falta de vivienda no es solo un problema urbanístico, es un riesgo real para el futuro de Cartagena.
En esta línea, el Ayuntamiento ya trabaja en nuevos desarrollos como un proyecto de 450 viviendas en San Ginés, además de avanzar en promociones de vivienda pública en barrios como La Concepción. Son pasos necesarios, pero también urgentes.
El impulso se apoya además en la reciente firma de un acuerdo con la Asociación de Constructores de Cartagena y Comarca, orientado a seguir reduciendo tiempos administrativos. Los datos de 2025 reflejan que el camino iniciado empieza a dar resultados: más de 5.200 expedientes tramitados, con especial protagonismo de las declaraciones responsables y comunicaciones previas que permiten iniciar proyectos casi de inmediato.
Cartagena se encuentra en un momento decisivo. Tiene la oportunidad de crecer de forma ordenada, equilibrada y sostenible. Pero para lograrlo, hay una condición imprescindible: que haya viviendas. Porque una ciudad sin oferta residencial suficiente no solo se estanca, sino que retrocede. Y Cartagena no puede permitirse ese lujo.












