Cartagena vuelve a vestirse de rojo para celebrar el Día de los Enamorados con una propuesta sencilla y luminosa: crear recuerdos que perduren. En una ciudad acostumbrada a mirar al mar y a la historia, este 14 de febrero la mirada se dirige también a quienes caminan juntos, a quienes se prometen futuro y a quienes simplemente desean conservar una imagen compartida en un rincón especial.
El tradicional Corazón de Flores ya luce en los jardines de Héroes de Cavite, convertido en uno de los símbolos más fotografiados de la jornada. Cada año, esta instalación floral transforma el espacio en un pequeño santuario urbano del afecto, donde parejas de todas las edades, familias y amigos encuentran el marco perfecto para inmortalizar su complicidad. El color, la textura y el aroma de las flores aportan ese toque efímero que, paradójicamente, hace más valioso el recuerdo.
A esta estampa habitual se suman este año tres nuevos photocalls instalados a lo largo de la Alameda de San Antón, ampliando así el mapa del amor por la ciudad. La inauguración tuvo lugar este viernes 13 de febrero con la presencia de la concejal de Política Social, Igualdad y Familia, Cristina Mora, acompañada por miembros de la Junta Municipal Ensanche, Sebastián Hidalgo, y de la Asociación de Vecinos Alameda, Jesús Gómez. La iniciativa refuerza la implicación municipal y vecinal en una celebración que trasciende lo romántico para convertirse en un gesto colectivo de convivencia.
Como novedad, el Parque de Los Juncos se incorpora también a esta ruta sentimental con un nuevo espacio preparado para las instantáneas. La descentralización de los escenarios permite que distintos barrios participen activamente en la celebración y que el ambiente festivo se extienda más allá del centro.
Durante la mañana del sábado 14 de febrero, Día de San Valentín, azafatas estarán presentes en estos puntos, entre las 11:30 y las 13:30 horas, regalando globos a quienes se acerquen a posar ante las cámaras. Un detalle sencillo que añade un matiz festivo y colorido a la jornada y que invita a vecinos y visitantes a sumarse a la experiencia.
Cartagena convierte así el amor en imagen compartida, en gesto público y en recuerdo tangible. Entre flores, globos y sonrisas, la ciudad ofrece escenarios donde detener el tiempo unos segundos y conservar, en una fotografía, la certeza de haber celebrado juntos algo tan universal como el afecto.











