Cartagena da un paso más hacia un modelo de ciudad más sostenible y respetuoso con su entorno. El Ayuntamiento, a través del servicio municipal de Parques y Jardines, ha puesto en marcha una intervención sobre más de 40 ficus repartidos por distintos puntos del municipio utilizando una técnica que mira directamente a la naturaleza para encontrar soluciones: la lucha biológica.
Lejos de los tratamientos tradicionales con productos químicos, esta actuación introduce organismos vivos capaces de controlar de forma eficaz las plagas que afectan al arbolado urbano. En el caso de los ficus, el principal problema lo genera la psila, un insecto que debilita estos árboles tan característicos del paisaje urbano. Para hacerle frente, se ha optado por liberar a su depredador natural, el Anthocoris nemoralis, una pequeña chinche beneficiosa que actúa de forma selectiva y equilibrada.
La intervención no solo busca frenar la expansión de la plaga, sino hacerlo de una manera compatible con la vida en la ciudad. Al prescindir de productos químicos, se reducen riesgos ambientales y se protege tanto la calidad del aire como del suelo y el agua. Además, este tipo de medida favorece la biodiversidad urbana, permitiendo que otros organismos beneficiosos contribuyan a mantener el equilibrio del ecosistema.
Los trabajos ya han comenzado y se desarrollarán de forma progresiva en distintas zonas, desde el centro de la ciudad hasta barrios y diputaciones como Ciudad Jardín, Pozo Estrecho, La Palma y El Albujón, donde estos árboles forman parte del día a día de vecinos y espacios públicos.
Con esta iniciativa, el Consistorio refuerza su apuesta por una gestión moderna y responsable del arbolado urbano, demostrando que es posible combatir las plagas de manera eficaz sin renunciar al cuidado del entorno ni a la salud de la ciudadanía.












