Cartagena no fue a Benidorm a escuchar sin más. Fue a contar lo que está haciendo y, sobre todo, a dejar claro que la transformación urbana no es un eslogan, sino una hoja de ruta en marcha. El concejal de Empleo, Formación y Contratación, Álvaro Valdés, representó al Ayuntamiento en la Jornada sobre Sostenibilidad Urbana del Instituto de Investigación de las Ciudades Inteligentes centradas en el Ciudadano, un foro que reunió a especialistas de toda España en gestión ambiental, descarbonización, salud urbana y digitalización aplicada a las ciudades.
La presencia de Cartagena en esta cita no fue casual. En un contexto en el que las ciudades compiten por atraer talento, inversión y calidad de vida, el Gobierno municipal quiso situar el nombre de la ciudad en el debate sobre el futuro urbano. Valdés defendió que la sostenibilidad no puede limitarse a declaraciones de intenciones, sino que debe traducirse en proyectos visibles, medibles y pensados para mejorar la vida cotidiana de los vecinos. “Las ciudades deben ser cada vez más preparadas, eficientes y, sobre todo, saludables para quienes las habitan”, señaló durante su intervención.
El concejal puso sobre la mesa algunos de los proyectos que el Ayuntamiento considera estratégicos y que han recibido reconocimientos más allá del ámbito local. Entre ellos, la regeneración del Espacio Algameca, concebido como una recuperación ambiental y social de una zona degradada; la expansión de la red de corredores verdes, que busca conectar barrios, reducir emisiones y generar espacios de convivencia; y el Plan de Movilidad Sostenible, con una apuesta clara por el transporte público y los carriles bici como alternativa real al vehículo privado.
No faltó la referencia a “Cartagena Activa”, un programa que pretende fomentar hábitos de vida saludables y devolver protagonismo al espacio público como lugar de encuentro. La idea que subyace en estas iniciativas es sencilla pero ambiciosa: que la planificación urbana no se limite a la obra física, sino que incorpore salud, cohesión social y sostenibilidad ambiental como ejes inseparables.
Valdés también subrayó la dimensión tecnológica de esta transformación. Cartagena trabaja en sistemas inteligentes de recogida de residuos y en el desarrollo de un gemelo digital de la ciudad, una herramienta que permitirá simular escenarios, anticipar problemas y optimizar recursos. La digitalización, en este sentido, no se plantea como un fin en sí mismo, sino como un instrumento para gestionar mejor y tomar decisiones con mayor base técnica.
La jornada celebrada en Benidorm incluyó ponencias sobre transición energética, estrategias ESG, salud urbana y tecnologías aplicadas a la gestión ambiental. Para Cartagena, además del intercambio de experiencias, supuso la oportunidad de establecer contactos y explorar colaboraciones con otras ciudades, instituciones y empresas especializadas en innovación urbana.
Desde el Gobierno que encabeza Noelia Arroyo insisten en que la colaboración público-privada y la participación ciudadana son claves para consolidar este modelo. La ciudad que se proyecta, sostienen, debe ser innovadora, accesible y saludable, pero también realista y conectada con las demandas vecinales.
La intervención de Cartagena en este foro nacional no fue solo una cuestión de presencia institucional. Fue, en cierto modo, una declaración de intenciones: reivindicar que el futuro urbano se construye con planificación, tecnología y sostenibilidad, pero también con una mirada clara hacia las personas que habitan la ciudad cada día.











