El Auditorio El Batel se convirtió este viernes 28 de noviembre en un espacio donde la música, la devoción y la memoria colectiva se abrazaron para celebrar el centenario de la Santísima Virgen de La Piedad. El concierto sinfónico coral Con Alma, organizado por la agrupación de Portapasos de la Virgen de la Piedad, reunió a un público numeroso que respondió con calidez a una noche concebida para honrar un legado espiritual profundamente arraigado en Cartagena.
La Orquesta Sinfónica de Cartagena, dirigida con sensibilidad y pulso firme por Leonardo Martínez Cayuelas, y la prestigiosa Coral Discantus, bajo la dirección de Ángel L. Carrillo, fueron los pilares sonoros de un programa que combinó solemnidad, emoción y una cuidada narrativa artística. Entre los asistentes destacaron el concejal de Cultura, Ignacio Jáudenes, y el edil de Transparencia, Diego Lorente, que acompañaron a diversas autoridades en un acto donde la cultura sirvió de puente entre tradición y contemporaneidad.
Uno de los momentos más celebrados de la velada fue el estreno de la adaptación sinfónica de Promesa, la marcha procesional compuesta por José Alberto Pina con motivo del centenario de la llegada a la ciudad de la emblemática obra de José Capuz. Su interpretación, cargada de matices y dirigida con respeto hacia su esencia procesional, devolvió al auditorio la atmósfera que acompaña a la Virgen de La Piedad durante la Semana Santa, despertando una emoción compartida entre los presentes.
La propuesta escénica y artística del concierto se enriqueció con la participación del director de escena Alfredo Ávila y un grupo de colaboradores que aportaron profundidad y belleza a cada intervención. La actriz Raquel Torres, los actores Pedro Segura y Manolo Llamas, y el poeta Simón Hernández Aguado tejieron un hilo narrativo que dialogó con la música desde la palabra y la interpretación. La voz de Maribel Castillo y la presencia del músico Joaquín Montoya, del grupo Azul y Negro, imprimieron personalidad a varios pasajes, mientras que el grupo de danza de Mari Carmen Baños aportó movimiento y simbolismo al conjunto. La adaptación y selección de obras realizada por los músicos Pedro Cánovas e Ibán Huertas reveló un criterio artístico que buscó emocionar sin perder la raíz devocional del evento. También se contó con la colaboración especial de Gonzalo Wandosell, pregonero de la Semana Santa de este año, cuya intervención añadió un matiz ceremonial al encuentro.
Con Alma no fue únicamente un concierto: fue un homenaje vivo, tejido con la entrega de decenas de artistas y el latido de un público que mantuvo la emoción hasta el último compás. Una noche para la memoria, donde Cartagena volvió a demostrar que su patrimonio espiritual y cultural encuentra en la música un camino luminoso para seguir dialogando con su propia historia.









