Cuando se acerca diciembre, la ciudad empieza a oler distinto. A hogar. A mesas preparadas con mimo. A ese punto de ilusión que solo despiertan las celebraciones que merecen ser compartidas. En esa antesala cálida de la Navidad, el Espacio de Cocina SPAR abrió sus puertas para ofrecer algo más que una demostración culinaria: una experiencia donde la tradición, la creatividad y el gusto por las cosas bien hechas se dieron la mano.
A las seis en punto de la tarde, en el EUROSPAR de la calle Juan Fernández, el equipo de la Carnicería del supermercado Parque de la Rosa recibió a los asistentes con la seguridad tranquila de quien conoce los productos que trabaja y disfruta enseñándolos. Su showcooking, tan didáctico como cercano, llevó al público por un recorrido de recetas pensadas para las cenas navideñas: rellenos cuidados al detalle, combinaciones que huelen a fiesta y presentaciones que invitan, directamente, a celebrar.
Los fogones se encendieron para mostrar no solo técnicas, sino posibilidades. Cada elaboración fue acompañada por un pequeño viaje sensorial gracias a la selección de vinos disponibles en el propio supermercado. Maridajes que ayudaban a comprender cómo un plato cambia cuando encuentra su compañero perfecto, cómo un aroma se intensifica o se hace más amable, cómo un sabor se vuelve más redondo.
El ambiente, amable y curioso, convirtió la sesión en un intercambio de conocimientos donde nadie se quedó sin aprender algo nuevo. Desde ideas para sorprender en la mesa hasta consejos prácticos para simplificar procesos sin renunciar al resultado. Todo ello con la naturalidad de una cocina abierta, donde las preguntas se responden entre risas y donde el tiempo parece ir más despacio.
Con entrada gratuita y aforo completo, el evento confirmó que la gastronomía sigue siendo un lenguaje universal para reunir a las personas. Ese día, en el Espacio de Cocina SPAR, la Navidad comenzó un poco antes. Porque no se trataba solo de recetas: era, sobre todo, una invitación a disfrutar, a compartir y a recordar que los mejores platos siempre tienen algo de cariño dentro.










