Cartagena empieza a escuchar, casi sin darse cuenta, el pulso de la Semana Santa. Lo hace con la presentación de la XII edición del Concurso Nacional de Saetas, una cita ya imprescindible que organiza la Agrupación de Portapasos de la Virgen de la Piedad junto a la Cofradía Marraja, y que se ha consolidado como uno de los certámenes más prestigiosos del país en este arte donde la voz se convierte en oración.
El acto contó con la presencia de la alcaldesa, Noelia Arroyo, y del concejal de Cultura, Ignacio Jáudenes, quien subrayó el valor artístico y simbólico de una convocatoria “en la que se mezclan arte, devoción, cultura y música, todo en torno a nuestra querida Virgen de la Piedad”, destacando además el respaldo municipal a un evento que engrandece la vida cultural de la ciudad desde la raíz de sus tradiciones.
Las semifinales del concurso se celebrarán los días 6 y 7 de febrero en la Casa del Folclore de La Palma, un espacio que cada año se llena para escuchar un cante que no se aprende solo con técnica, sino también con vivencias. La final tendrá lugar el 14 de marzo en la Iglesia de Santa María de Gracia, donde los participantes podrán cantar frente a la imagen de la Virgen de la Piedad, en un escenario cargado de emoción y silencio contenido.
El Hermano Mayor de la Cofradía Marraja, Francisco Pagán, calificó como un “logro importante” haber alcanzado la duodécima edición de un concurso que exige esfuerzo constante, pero que hoy es ya un referente nacional. “No concebimos una madrugada de Viernes Santo sin una saeta en el encuentro de la Virgen con Nuestro Padre Jesús; es un momento único en todas las semanas santas de España”, afirmó, poniendo voz a un sentimiento compartido por generaciones de cartageneros.
En la misma línea, el presidente de la Agrupación de Portapasos, José Luis Sáez, recordó que cuando una saeta se eleva al paso del trono “parece que se detiene el tiempo”, subrayando que este concurso es una herramienta fundamental para conservar una tradición que es fe, historia y cultura, y para asegurar que el cante siga vivo en la Semana Santa de Cartagena.
Uno de los momentos más singulares de la presentación fue la intervención del escultor Fernando Sáenz de Elorrieta, encargado de dar forma al trofeo de esta edición, que estrena nombre propio: “Conalma”. Realizado en acero corten, la pieza simboliza la unión entre la vara del portapasos y las notas musicales que ascienden hasta el escudo de la Virgen de la Piedad, una metáfora visual del alma que se pone en cada saeta.
La presentación sirvió también para descubrir el cartel anunciador del certamen, obra del pintor Pedro Diego Pérez Casanova, que este año incorpora un destello de luz como símbolo de la Virgen e introduce, por primera vez, la presencia de las promesas de la Piedad. Una composición que busca la simbiosis entre realismo y fantasía y que, como la propia saeta, apela directamente a la emoción.
Con este concurso, Cartagena no solo anuncia que la Semana Santa se acerca; confirma, una vez más, que su tradición sigue viva, se cuida y se proyecta con alma propia.











