Hay señales que anuncian la llegada de la primavera antes incluso de que el calendario lo confirme. Una de ellas, poco amable, es la aparición de los característicos bolsones de la procesionaria del pino en parques y jardines. Y frente a esa amenaza silenciosa, el Ayuntamiento de Cartagena ha vuelto a adelantarse.
Estos días, el servicio municipal de Parques y Jardines está llevando a cabo la retirada manual de los bolsones detectados en distintos ejemplares del municipio. Una labor minuciosa, paciente y necesaria, que busca impedir que las orugas desciendan al suelo en las próximas semanas, justo cuando pueden convertirse en un serio riesgo para la salud de las personas y, especialmente, de las mascotas.
No se trata de una actuación aislada ni improvisada. Forma parte de una estrategia planificada de control y prevención de esta plaga que comenzó el pasado mes de octubre con una campaña preventiva de endoterapia. Entonces, más de 3.000 pinos fueron tratados para frenar el desarrollo de la procesionaria desde el interior del árbol, reduciendo así su proliferación sin dañar el entorno.
La combinación de estas técnicas preventivas con acciones directas como la retirada de bolsones permite minimizar de forma eficaz la presencia de la plaga y sus consecuencias. Es un trabajo que no siempre se ve, pero cuyos efectos se notan: menos riesgos, más seguridad y espacios verdes más saludables.
Con estas actuaciones, el Consistorio vuelve a poner el foco en algo tan esencial como el cuidado del arbolado urbano. Porque mantener parques y jardines en condiciones óptimas no es solo una cuestión estética, sino una responsabilidad directa con la salud pública, el bienestar animal y la calidad de vida de quienes disfrutan a diario de estos espacios comunes.











