El Mercado de Santa Florentina encara una de las transformaciones más ambiciosas de su historia reciente con un objetivo claro: adaptarse a los nuevos hábitos de consumo sin perder la esencia que lo ha convertido durante décadas en un espacio cotidiano para generaciones de cartageneros. El Ayuntamiento de Cartagena, de la mano de HOSTECAR y la Asociación de Vendedores del mercado, ha diseñado un proyecto que apuesta por un modelo híbrido, en el que tradición y modernidad caminan juntas.
La principal novedad llegará con la incorporación de cuatro puestos destinados a actividades de hostelería. No se trata de una sustitución, sino de una convivencia pensada como valor añadido: los comercios tradicionales seguirán siendo el corazón del mercado, mientras la gastronomía aportará vida, experiencia y un nuevo atractivo social. La idea es clara: que comprar, degustar y encontrarse formen parte de un mismo recorrido.
La concejal de Comercio y Hostelería, Belén Romero, ha subrayado tras la reunión mantenida con el secretario general de HOSTECAR, Rafael Candel, la importancia de sumar al sector hostelero en este proceso. Para el Ayuntamiento, la experiencia de la hostelería es clave en un proyecto que supone también una oportunidad de crecimiento y diversificación para el sector, al tiempo que prepara el mercado para los nuevos hábitos de consumo sin renunciar a su identidad.
Los nuevos espacios permitirán a vecinos y visitantes disfrutar de un aperitivo, una comida informal o degustaciones de producto local en un entorno renovado, pensado para prolongar la estancia y reforzar el mercado como punto de encuentro ciudadano. Una transformación que va más allá de lo comercial y que busca devolver a Santa Florentina un papel protagonista en la vida urbana.
El proyecto contempla además una segunda fase con la salida a licitación de una veintena de nuevas unidades comerciales dedicadas a la venta de productos, reforzando la actividad esencial del mercado y abriendo la puerta a nuevos emprendedores. A ello se suma la inminente puesta en marcha de las obras para habilitar un aula gastronómica, prevista en un plazo aproximado de dos semanas. Este espacio se concibe como un motor cultural y formativo, con talleres, demostraciones culinarias y actividades dirigidas tanto a turistas como a colectivos locales, siempre con los productos frescos del propio mercado como protagonistas.
Con esta hoja de ruta, Santa Florentina aspira a consolidarse como un referente social, cultural y gastronómico en Cartagena, demostrando que la modernización no está reñida con la memoria, y que los mercados tradicionales aún tienen mucho que decir en la ciudad del presente.












