La literatura, cuando es verdadera, no se queda en las páginas. Respira en las preguntas, se tensa en los silencios y encuentra su sentido último en la mirada de quienes la leen. Este viernes 13 de febrero, en el Colegio Narval, esa respiración compartida tomó forma en el cuarto encuentro de la temporada del Premio Hache 2026, con la presencia de May López, finalista por su novela Lamusa (Editorial Crononauta), ante decenas de estudiantes del municipio.
La cita, conducida por Estela Santos y Guillermo Carrasco, se desarrolló en un formato semipresencial que ya es seña de identidad del proyecto: conversación directa en el aula y conexión en línea con más de 25 centros educativos de Cartagena. La retransmisión en directo permitió que el diálogo trascendiera las paredes del colegio y se convirtiera en un espacio común para el alumnado participante en esta edición del programa.
En el aula, estudiantes de entre doce y catorce años inscritos en la categoría juvenil no solo escucharon, sino que interpelaron, cuestionaron y compartieron impresiones con la autora. La dinámica, ágil y participativa, favoreció que la literatura dejara de ser objeto de estudio para convertirse en experiencia viva. El encuentro será publicado en el canal oficial de YouTube de los Premios Mandarache y formará parte del cuarto episodio de la temporada del podcast Hableemos, el espacio de Radio Mandarache que articula el diálogo entre autores finalistas y jóvenes lectores. Todos los episodios están disponibles en las principales plataformas de podcast y en la web oficial del proyecto.
May López, licenciada en Filología Inglesa, compagina la escritura con la edición y la corrección de textos. Fundadora de la editorial independiente Insomnia Ediciones, comenzó a escribir a edad temprana y, con apenas dieciséis años, obtuvo el segundo premio en un certamen nacional de poesía. Su trayectoria incluye la publicación de Leyendas de los Reyes Olvidados: Kräal, el último rey kiryon en Ediciones Oníricas y su participación en diversas antologías como Animal, animalis, animali y Juglares de Fantasía, donde también ejerció como jurado. Además, colabora como redactora en la revista La Avenida de los Libros. La literatura fantástica y la narrativa juvenil constituyen el eje vertebrador de una obra que dialoga con lo simbólico y lo emocional.
En Lamusa, López construye una historia donde lo inquietante se entrelaza con una reflexión profunda sobre la creación artística y la herencia emocional. La novela sigue a una artista que regresa a su lugar de origen tras la muerte de su padre, en un entorno marcado por la memoria, el rumor y una presencia que parece condensar los miedos colectivos. Desde una mirada situada en la experiencia de las mujeres, la autora aborda el peso de los mandatos familiares, la fragilidad de la identidad creativa y la tensión constante entre autonomía y pertenencia. El relato, impregnado de ecos del gótico contemporáneo, explora la culpa, el síndrome del impostor y la búsqueda de una voz propia, convirtiendo el duelo y la creación en territorios donde lo íntimo adquiere dimensión política.
El Proyecto Mandarache de Educación Lectora, creado en 2004 por la Concejalía de Juventud, continúa así consolidando su vocación: hacer de la lectura una herramienta de pensamiento crítico y progreso social. Con el respaldo de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura del Ministerio de Cultura y Deporte, la iniciativa demuestra que la literatura, cuando se comparte, no solo forma lectores, sino ciudadanos capaces de preguntarse por el mundo y por sí mismos.











