Cartagena no quiere esperar a que el termómetro vuelva a dispararse para reaccionar. La ciudad continúa dando pasos firmes en la implementación del proyecto europeo HEATSAFE (Holistic Environment and Social Adaptation Framework for Extreme Heat), una estrategia integral que sitúa al municipio como uno de los laboratorios urbanos clave del programa Interreg Euro-Med y que busca algo tan concreto como urgente: proteger a las personas más vulnerables frente al calor extremo.
La última reunión técnica y de gobernanza, celebrada en las dependencias municipales de La Milagrosa, ha servido para ajustar el calendario de ejecución y coordinar esfuerzos entre los socios estratégicos del proyecto. En la mesa, representantes de la Federación de Municipios de la Región de Murcia, la consultora Eurovértice, técnicos municipales y asociaciones que trabajan diariamente en los barrios con mayores, menores y personas sin hogar. No se trataba solo de revisar documentos, sino de contrastar la realidad sobre el terreno.
Uno de los ejes centrales del encuentro ha sido la validación del mapa de vulnerabilidad de Cartagena. Más allá de los datos climáticos, el análisis incorpora variables sociales que permiten identificar con precisión qué barrios necesitan antes refugios climáticos, zonas de sombra y actuaciones de mitigación del efecto isla de calor. La participación de entidades del tercer sector, centros educativos y organizaciones sociales ha sido clave para aterrizar las cifras en experiencias reales, en calles concretas y en rostros conocidos.
La concejal de Política Social, Cristina Mora, subrayó durante la jornada que HEATSAFE “no es un proyecto de despacho, es una estrategia viva”. Y en esa idea se resume buena parte de la filosofía que impulsa esta iniciativa: escuchar a quienes conocen las necesidades cotidianas de los barrios para diseñar soluciones eficaces. Porque la vulnerabilidad climática no se mide únicamente en grados, sino también en soledad, precariedad y falta de recursos.
Cartagena se prepara así para desplegar protocolos de actuación rápida ante episodios de calor extremo y para transformar determinados espacios urbanos en auténticos “oasis” climáticos. La ciudad quiere anticiparse, crear una red de protección que funcione cuando el asfalto vuelva a irradiar temperaturas insoportables y que permita ofrecer sombra, descanso y seguridad en los puntos más sensibles.
Entre las intervenciones más destacadas figura la instalación de un soporte con sombras en la Plaza Carmen Conde, concebido como refugio climático. Esta actuación estratégica, cuya finalización está prevista en torno a 2027, contará con financiación del proyecto HEATSAFE a través de la Federación de Municipios de la Región de Murcia, en colaboración con el Ayuntamiento de Cartagena. No será un elemento aislado, sino parte de una red estacional que irá ampliándose conforme avance el programa.
La hoja de ruta incluye además campañas de sensibilización ciudadana y la validación de soluciones tecnológicas que permitan mejorar la respuesta institucional ante olas de calor. La resiliencia, como recordó la propia Mora, no se improvisa: exige constancia, coordinación y una comunicación ágil entre administraciones y entidades sociales.
Con este nuevo encuentro, Cartagena reafirma su compromiso con un modelo de ciudad que sitúa la salud pública y la justicia climática en el centro de la planificación urbana. En colaboración con socios de Grecia, Bulgaria, Italia y Albania, el municipio no solo participa en un proyecto europeo, sino que ensaya una forma distinta de gobernar el territorio: anticipándose a los riesgos y poniendo a las personas en el eje de la acción pública.











