Hay ciudades que respiran historia, otras que viven del presente… y algunas, como Cartagena, consiguen hacer ambas cosas mientras miran al futuro con paso firme. Este mes de marzo, la ciudad portuaria vuelve a demostrar su capacidad para acoger grandes citas con la celebración del Encuentro Internacional Cartagena 2026, una propuesta que trasciende lo deportivo para convertirse en un punto de encuentro entre culturas, disciplinas y formas de entender el equilibrio entre cuerpo y mente.
Impulsado por el Club Deportivo Kempocart y con el respaldo del Ayuntamiento de Cartagena, que ha puesto a disposición el Palacio de los Deportes, este evento reunirá durante los días 20 y 21 de marzo a practicantes y delegaciones de distintos rincones del mundo. Japón, Reino Unido y Portugal estarán presentes en una cita que también contará con representación nacional de comunidades como el País Vasco y Andalucía, consolidando así un ambiente de intercambio que va mucho más allá del tatami.
El concejal de Deportes, José Martínez, ha querido respaldar personalmente esta iniciativa recibiendo a sus organizadores, en un gesto que refuerza la apuesta institucional por eventos que proyectan la imagen de Cartagena como ciudad capaz de atraer encuentros de carácter internacional. No se trata solo de una competición o de una exhibición técnica, sino de una experiencia compartida donde el aprendizaje y la convivencia ocupan un lugar central.
Durante dos intensas jornadas, el Palacio de los Deportes se transformará en un espacio vivo donde tendrán lugar entrenamientos, talleres especializados y foros de debate. Todo ello con un propósito claro: fomentar valores como el respeto, la superación personal y el entendimiento entre culturas a través del deporte.
El Giwakempo, disciplina protagonista de este encuentro, encarna esa filosofía de equilibrio. No es únicamente un arte marcial orientado a la defensa personal, sino una práctica que busca armonizar la salud física con la estabilidad mental, ofreciendo a quienes lo practican una herramienta de crecimiento integral.
En un mundo cada vez más acelerado, iniciativas como esta invitan a detenerse, a observar y a aprender desde la calma y la disciplina. Cartagena, una vez más, se abre al mundo no solo como escenario, sino como puente entre personas que comparten una misma inquietud: avanzar, juntos, hacia una mejor versión de sí mismos.












