Cartagena ha decidido dar un paso que, sin hacer ruido, puede cambiar el pulso cotidiano de sus barrios. A partir de este jueves 19 de marzo, coincidiendo con la festividad de San José, los mercadillos ambulantes podrán celebrarse también en días festivos, abriendo una nueva ventana de actividad comercial y social que responde a una demanda largamente sostenida por el sector.
La medida, promovida por el Área de Comercio, Hostelería y Consumo, nace con una intención clara: devolver protagonismo a esos espacios que, más allá de la compraventa, forman parte del tejido emocional de muchas zonas del municipio. Allí donde se instalan, los mercadillos no solo generan economía, sino también encuentros, rutinas y vida en la calle.
La concejal Belén Romero ha puesto el acento en ese valor doble, económico y social, que acompaña a la venta ambulante. Desde el Ayuntamiento se insiste en avanzar hacia un modelo más ordenado y adaptado a los nuevos tiempos, con mercados más limpios, sostenibles y seguros, en colaboración directa con quienes viven de esta actividad. En ese camino, ya se trabaja también en aspectos como la regulación de la venta de ropa de segunda mano, un ámbito en crecimiento que requiere encaje normativo.
La autorización llega tras la solicitud formal presentada el pasado 23 de febrero por asociaciones del sector y entidades locales y regionales, que planteaban la necesidad de poder mantener la actividad en determinadas fechas festivas. La respuesta municipal ha sido favorable y concreta, fijando un calendario que incluye jornadas clave a lo largo del año, desde San José hasta diciembre, pasando por celebraciones como Viernes de Dolores, Semana Santa, el Día del Trabajador o el Día de la Región.
En todas esas fechas, los mercadillos funcionarán con normalidad en sus ubicaciones habituales: Los Dolores, La Aljorra, La Palma, Urbanización Mediterráneo, El Algar, Llano del Beal, Pozo Estrecho, El Albujón, Los Belones y Barrio Peral. Escenarios cotidianos que, en festivo, mantendrán su actividad sin interrupciones, reforzando su papel como puntos de encuentro.
El Ayuntamiento ha aclarado, además, que el 7 de junio, inicialmente incluido en la propuesta del sector, no requiere autorización especial al no ser festivo, por lo que el mercado se celebrará como cualquier otro día.
La decisión se apoya en la normativa vigente sobre venta ambulante y en las competencias municipales para regular este tipo de comercio. Pero más allá del marco legal, la iniciativa refleja un cambio de mirada: reconocer la venta no sedentaria como una actividad digna, necesaria y con potencial para dinamizar la ciudad desde dentro, barrio a barrio, puesto a puesto.













