Cartagena volvió a mirar de frente a una de sus tradiciones más arraigadas para reconocer, una vez más, el papel decisivo de la mujer en su Semana Santa. En la jornada del lunes 23 de marzo, la alcaldesa Noelia Arroyo presidió el tradicional almuerzo con las Nazarenas Mayores, un encuentro cargado de simbolismo que pone en valor la trayectoria, el compromiso y la creciente responsabilidad femenina dentro de las cofradías de la ciudad.
La cita reunió a la Nazarena Mayor de 2026, Toñy Gabarrón Gilabert, junto a quienes han ostentado esta distinción en años anteriores, en una imagen que refleja la continuidad y la fortaleza de una figura ya plenamente consolidada en el corazón de la Semana Santa cartagenera. Durante el encuentro, Arroyo subrayó que Cartagena se sitúa como uno de los referentes regionales en presencia femenina en los órganos de gobierno cofrade, destacando que las mujeres ya ocupan más de una cuarta parte de las juntas.
Lejos de un papel secundario, la alcaldesa quiso incidir en una realidad que se ha ido abriendo paso con naturalidad en las últimas décadas: las mujeres no solo participan, sino que lideran. Así lo evidencian hitos como la presidencia femenina de una de las cuatro cofradías de la ciudad o su presencia al frente de la Junta de Cofradías, ejemplos que, en palabras de Arroyo, responden a un trabajo constante, comprometido y valiente en el día a día de cada agrupación.
El almuerzo sirvió también para hacer memoria y reconocer el camino recorrido. Desde aquel tercio femenino del Amor Hermoso en 1946 hasta la estampa ya icónica del Sábado Santo, con 140 mujeres portando a hombros el trono de las Santas Mujeres, la evolución ha sido firme y sostenida. A ello se suma la incorporación de modelos más igualitarios, como el primer trono mixto de la Sentencia de Jesús, que procesiona desde 2015 y simboliza una convivencia cada vez más natural entre hombres y mujeres en las procesiones.
En este contexto, la figura de la Nazarena Mayor adquiere un peso institucional que trasciende lo simbólico. No en vano, es ella quien preside el Pregón de la Semana Santa, situándose protocolariamente por encima de cualquier otra autoridad, incluida la propia alcaldesa. Un gesto que refleja el respeto profundo que Cartagena profesa a sus tradiciones y, especialmente, a quienes las encarnan.
La jornada concluyó con una idea clara: la aportación de la mujer a la Semana Santa de Cartagena no solo es incuestionable, sino imprescindible. Su presencia, cada vez más visible y determinante, forma ya parte indisoluble de la identidad de una celebración que sigue evolucionando sin perder su esencia.













