El proyecto Teselas ya toma forma en la calle del Carmen con el inicio del montaje nocturno del sistema de cables que sostendrá la futura cubierta textil. La intervención, impulsada por el Ayuntamiento de Cartagena y anunciada por la alcaldesa Noelia Arroyo, marca un nuevo paso en una actuación que busca mitigar el calor en uno de los ejes comerciales más transitados del centro.
Durante las últimas noches, los operarios han comenzado a tensar los cables sobre los anclajes instalados semanas atrás, siguiendo las directrices técnicas elaboradas por la Universidad Politécnica de Cartagena. Este despliegue servirá de base para la colocación progresiva de las telas, prevista a partir del miércoles en el primer tramo de los casi 300 metros que abarca la actuación.
El Ayuntamiento defiende la ejecución nocturna como una medida necesaria para garantizar la seguridad y evitar el impacto directo sobre comerciantes y peatones. Sin embargo, más allá de las molestias puntuales por el ruido o la logística, el proyecto comienza a despertar un debate más profundo entre vecinos y observadores del patrimonio urbano.
Uno de los principales inconvenientes señalados es la alteración visual del entorno. La instalación de esta cubierta, aunque reversible, podría dificultar la contemplación de edificios emblemáticos de la vía, como la conocida Casa Pedreño, una de las joyas arquitectónicas del modernismo local. La pérdida de perspectiva y la fragmentación visual del conjunto urbano son aspectos que preocupan a quienes defienden la identidad estética de la calle del Carmen.
La iniciativa nace con el objetivo de reducir la temperatura ambiente, con estimaciones que apuntan a descensos de hasta seis grados. Sin embargo, también surge la reflexión sobre la necesidad real de una infraestructura de este tipo en una ciudad como Cartagena. A diferencia de muchas localidades del interior peninsular, donde las temperaturas estivales alcanzan niveles verdaderamente extremos, el clima de la ciudad, suavizado por la influencia marítima, rara vez llega a ser insufrible.
Protegerse del sol es, sin duda, una prioridad en los meses más cálidos, pero la solución adoptada plantea interrogantes sobre el equilibrio entre confort térmico y conservación del paisaje urbano. Teselas se presenta como una experiencia piloto, modular y desmontable, lo que permitirá evaluar su impacto real antes de plantear su extensión a otras calles.
Mientras tanto, el calendario sigue su curso con la intención municipal de completar la instalación a finales de mayo, aunque la empresa adjudicataria trabaja para acortar plazos. Entre cables que ya cruzan la calle y telas que pronto cubrirán el cielo urbano, Cartagena se adentra en un experimento que no solo medirá grados de temperatura, sino también el pulso entre modernidad, funcionalidad y respeto por su historia arquitectónica.












