Más de mil alumnos de distintos centros educativos de Cartagena han participado en los dos conciertos escolares organizados por el Ayuntamiento, a través del área de Educación, en colaboración con el Conservatorio de Música. Dos sesiones que han vuelto a llenar el salón de actos del centro y que, una vez más, dejan claro el interés que despierta la música entre los más jóvenes… aunque también ponen sobre la mesa una realidad incómoda: el espacio se queda pequeño y la ampliación prometida sigue sin llegar.
Los asistentes, seleccionados mediante un programa educativo ofertado a los colegios del municipio, han podido disfrutar de una actividad gratuita cuyo objetivo es acercar la música al alumnado de primaria. En esta ocasión han participado estudiantes de Asdrúbal, Antonio Ulloa, San Francisco Javier, Franciscanos, Poeta Antonio Oliver, Mare Nostrum, Mastia y José María La Puerta. Para la próxima sesión, prevista el 22 de abril, ya hay nuevos centros en lista: Maristas, Cuatro Santos, Mediterráneo, San Ginés de la Jara, Virgen de Begoña y Ciudad Jardín.
La iniciativa, diseñada por especialistas instrumentales, busca despertar la sensibilidad musical en edades tempranas y mostrar, de forma didáctica, los distintos instrumentos que componen una orquesta sinfónica. Violines, trompetas, clarinetes o percusión han ido desfilando ante un público que no solo escucha, sino que participa y descubre.
El repertorio ha combinado piezas clásicas con adaptaciones de bandas sonoras muy reconocibles para el público infantil, como Piratas del Caribe, Doraemon, Super Mario Bros o La bella y la bestia, junto a otras propuestas más actuales como Baby Shark o Soda Pop. Una mezcla que facilita la conexión inmediata con los estudiantes y convierte el concierto en una experiencia cercana y atractiva.
Durante las sesiones, además, se ha animado a los alumnos a inscribirse en la oferta formativa del Conservatorio, cuyo plazo de admisión finaliza el próximo 24 de abril. Y es aquí donde surge la paradoja: mientras el interés crece y la respuesta del alumnado es evidente, las instalaciones siguen siendo las mismas.
Porque sí, hay muchos alumnos, pero podrían ser bastantes más. La demanda existe, las ganas también, y actividades como estas lo confirman. Sin embargo, la esperada ampliación del Conservatorio continúa sin materializarse, ni hay señales claras de que vaya a hacerlo a corto plazo. Una situación que limita el crecimiento de un centro que, a la vista está, tiene capacidad para llegar mucho más lejos.
Entre aplausos, música y curiosidad infantil, los conciertos han vuelto a ser un éxito. Pero también han servido, quizá sin pretenderlo, para recordar que Cartagena sigue teniendo una asignatura pendiente con su educación musical.











