Cartagena volvió a dejar claro que no está dispuesta a resignarse. La Asamblea General de COEC sirvió este jueves no solo para proclamar a Miguel Ángel Jiménez Bosque como nuevo presidente de la patronal comarcal, sino también para lanzar un mensaje contundente sobre dos de las grandes heridas abiertas de la comarca: el agua y las infraestructuras ferroviarias.
La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, aprovechó su intervención para defender que el nuevo presidente de COEC representa el perfil que necesita el Campo de Cartagena en uno de sus momentos más delicados. La amenaza del recorte del trasvase vuelve a situar a la comarca frente a un escenario que muchos consideran crítico para su futuro económico y social.
Arroyo advirtió de que el Campo de Cartagena es una de las zonas más amenazadas por las decisiones planteadas desde el Gobierno central y alertó de que, si no cambian las medidas previstas, se perderán tres de cada cuatro litros destinados al regadío. Un golpe que, según defendió, no solo afecta a la agricultura, sino también a la supervivencia económica de numerosos pueblos y al equilibrio medioambiental de la comarca.
La alcaldesa insistió en que Miguel Ángel Jiménez Bosque conoce perfectamente esa lucha y considera que puede convertirse en una figura clave para unir a empresarios, regantes e instituciones en defensa del territorio. El nuevo presidente de la patronal comarcal asume el cargo en un contexto marcado por grandes inversiones industriales, proyectos tecnológicos y un crecimiento económico que, sin embargo, sigue chocando con problemas históricos que Cartagena arrastra desde hace décadas.
Entre ellos, volvió a aparecer el eterno debate ferroviario. Arroyo calificó de “grave injusticia” que Cartagena continúe desconectada por tren del centro de España y denunció el retraso acumulado en las obras y compromisos prometidos. Recordó que se habló de dos años de sacrificios y que la ciudad camina ya hacia cinco años de limitaciones ferroviarias, mientras la alta velocidad sigue sin llegar y las conexiones actuales continúan ofreciendo una imagen impropia de una gran ciudad industrial y turística.
La reivindicación no se quedó únicamente en los trenes de pasajeros. También volvió a ponerse sobre la mesa la necesidad de una variante ferroviaria de mercancías que conecte el puerto con la ZAL de Los Camachos y el Corredor Mediterráneo, una infraestructura que empresarios e instituciones consideran vital para consolidar el crecimiento económico de la comarca.
En ese ambiente de reivindicación y continuidad, Miguel Ángel Jiménez Bosque dejó claro que su presidencia tendrá un marcado carácter combativo. Aseguró que trabajará con una hoja de ruta clara y que mantendrá como prioridades la defensa del agua, las infraestructuras y la estabilidad necesaria para evitar que los grandes proyectos previstos para Cartagena queden paralizados.
Durante el acto también hubo espacio para los reconocimientos. Arroyo agradeció la labor de Ana Correa al frente de COEC y destacó el trabajo realizado durante su mandato, especialmente en la colaboración entre empresarios y administraciones para impulsar iniciativas estratégicas relacionadas con la industria, la formación y el desarrollo comarcal.
La Asamblea de COEC dejó así una fotografía muy clara del momento que vive Cartagena: una ciudad que mira al futuro industrial y tecnológico con ambición, pero que sigue reclamando cuestiones básicas que considera imprescindibles para competir en igualdad de condiciones. El agua, el tren y las infraestructuras volvieron a convertirse en el centro del discurso político y empresarial de una comarca que siente que todavía tiene demasiadas cuentas pendientes.












